Las cardiopatías congénitas requieren atención especializada desde edades muy tempranas. En México, los avances en cardiología intervencionista pediátrica han permitido que algunos defectos del corazón puedan tratarse mediante cateterismo terapéutico, un procedimiento mínimamente invasivo que utiliza los vasos sanguíneos para llegar hasta el corazón.
La técnica puede emplearse en determinados pacientes desde los primeros días de vida y hasta la adolescencia. En algunos casos permite corregir un problema sin recurrir a una cirugía de corazón abierto, aunque la elección del tratamiento depende de las características de cada paciente y debe realizarse por un equipo especializado. Instituciones públicas de salud en México también han incorporado tecnología de hemodinamia para ampliar este tipo de intervenciones.
De acuerdo con la información proporcionada por la Asociación por los Corazones Infantiles (ACORI), aproximadamente 50% de los niños con una cardiopatía congénita requerirá un cateterismo terapéutico o una intervención quirúrgica durante su primer año de vida.
¿Qué es el cateterismo terapéutico pediátrico?
A diferencia de una cirugía convencional, el cateterismo permite acceder al corazón a través de los vasos sanguíneos. Mediante un catéter, los especialistas pueden realizar procedimientos destinados a corregir determinados defectos o mejorar el flujo sanguíneo.
La Secretaría de Salud reconoce la hemodinamia pediátrica como un área especializada para el diagnóstico y tratamiento de cardiopatías congénitas, mientras que hospitales mexicanos han desarrollado procedimientos intervencionistas para atender a pacientes pediátricos con técnicas de mínima invasión.
Entre las intervenciones que pueden realizarse mediante cateterismo se encuentran el cierre de algunos tipos de comunicación interauricular y comunicación interventricular, así como el tratamiento de la persistencia del conducto arterioso y determinados casos de foramen oval permeable.
También es posible realizar valvuloplastias con balón para abrir válvulas estrechas y tratar algunos casos de coartación de aorta y estenosis de las ramas pulmonares. En México existen antecedentes de procedimientos percutáneos para diferentes cardiopatías congénitas, incluidos cierres de defectos y dilataciones con balón.
Una alternativa que también puede complementar la cirugía
El cateterismo terapéutico no significa que la cirugía haya dejado de ser necesaria. Hay cardiopatías complejas en las que ambos tratamientos pueden complementarse o formar parte de procedimientos híbridos.
La decisión depende de factores como el tipo de defecto, la edad del paciente y sus condiciones clínicas. Por ello, especialistas de ACORI señalan que cada caso debe evaluarse individualmente.
En recién nacidos, incluso puede recurrirse al cateterismo en situaciones de emergencia. El desarrollo de dispositivos y técnicas de intervención ha ampliado las posibilidades para determinados pacientes pediátricos, incluidos algunos procedimientos realizados durante los primeros días de vida.
La tecnología detrás de las intervenciones
Estos procedimientos requieren salas de hemodinamia pediátrica equipadas para observar el corazón y los vasos sanguíneos mientras se realiza la intervención.
Entre las herramientas utilizadas se encuentran la fluoroscopia, los rayos X, la ecocardiografía y sistemas de monitorización hemodinámica. La incorporación de nuevas tecnologías también ha permitido mejorar la precisión de las intervenciones y ampliar las posibilidades de tratamiento mínimamente invasivo. En abril de 2026, el Instituto Nacional de Pediatría inauguró una nueva Unidad de Hemodinamia con tecnología especializada para atención cardiovascular pediátrica.
El desarrollo de estos procedimientos tiene además una historia de varias décadas en el país. El Instituto Mexicano del Seguro Social señala que algunos servicios de hemodinamia han pasado de utilizar el cateterismo principalmente con fines diagnósticos a emplearlo también como herramienta terapéutica.
El diagnóstico temprano sigue siendo fundamental
Las cardiopatías congénitas son alteraciones estructurales del corazón que se desarrollan durante la gestación. La detección temprana permite determinar qué tipo de atención necesita cada paciente y establecer un tratamiento oportuno. La Secretaría de Salud estima que en México se registran entre 18 mil y 20 mil nuevos casos cada año, alrededor de 1% de los recién nacidos.
Para ACORI, fortalecer la cardiología intervencionista pediátrica y ampliar el acceso a salas especializadas de hemodinamia es parte de los retos para atender a niñas y niños con cardiopatías congénitas.
El cateterismo no constituye una solución universal ni sustituye todas las cirugías. Su importancia está en ampliar el abanico de herramientas disponibles para que, cuando las condiciones del paciente lo permitan, los especialistas puedan recurrir a una intervención menos invasiva.

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