Ogi despertó en el hospital desorientado para darse cuenta de que, tras el aparatoso accidente automovilístico, había quedado completamente paralítico. Pero esta noticia, ni siquiera enterarse de que su rostro había quedado deforme, resultó tan devastadora como descubrir que su esposa no había sobrevivido al choque. Por suerte para Ogi, no estaba solo. Su suegra, quien acababa de perder a su última familiar, decidió hacerse cargo de él y ayudarlo mientras recuperaba la movilidad.
Con el paso de las semanas, el hombre logró recuperar levemente el movimiento de su brazo izquierdo, y los doctores decidieron que lo mejor sería continuar su recuperación en casa, donde podría estar más tranquilo y sentirse en un ambiente familiar. Así que su suegra hizo los preparativos, contrató a una cuidadora y llevó a su yerno a la casa que él compartía con su difunta esposa.
Pero lo que parecía un acto de buena fe de la suegra, quien decidió cuidar a Ogi por ser el último familiar, aunque fuera político, que le quedaba, terminó convirtiéndose en un infierno para el paralítico. Y es que la suegra no solo se adueñó de las cuentas bancarias de Ogi, sino que poco a poco comenzó a descuidarlo, hasta llegar prácticamente al abandono.
Y, por si esto no fuera suficiente, también empezó a cavar un enorme pozo en el jardín que tanto cuidaba la esposa de Ogi. Un misterioso pozo que, poco a poco, termina convirtiéndose en una verdadera obsesión.
El Pozo es la novela escrita por Hye-Young Pyun que ganó el Premio Shirley Jackson, creado en honor a la autora de La maldición de Hill House y que reconoce lo mejor del terror psicológico, el horror y la fantasía oscura. Una novela que maneja un terror tan sutil y sencillo que termina atrapando a las y los lectores desde las primeras páginas.
La historia construye el terror desde lo más profundo del ser, creando una sensación de claustrofobia al mostrarnos que podemos sentirnos atrapadxs dentro de nuestro propio cuerpo. Es un terror psicológico que nace desde el cuerpo y que se va incrementando conforme la suegra comienza a cambiar y a actuar de formas cada vez más extrañas.
Es una novela corta, sencilla y muy entretenida, que atrapa al lector o lectora desde las primeras páginas. Unas páginas que comienzan describiendo la situación de Ogi, pero que poco a poco se transforman en una experiencia claustrofóbica. No es el típico libro de terror que busca asustarnos con seres sobrenaturales o personajes completamente desquiciados. No. Es una historia que simplemente describe una cotidianeidad mientras profundiza en el pasado de un hombre y su suegra.
Y mientras más lees, más crece esa sensación de querer saber con urgencia qué fue lo que provocó el cambio de la suegra y, sobre todo, qué demonios va a pasar después.
Lo interesante de El Pozo es que el verdadero horror no aparece de golpe. Se va construyendo poco a poco, casi de manera silenciosa, hasta que empiezas a sentir que ya no hay salida. El pozo que se abre en el jardín termina funcionando también como una especie de agujero en la historia, uno en el que cada vez aparecen más preguntas y del que parece imposible escapar.
Lo que más me gustó de El Pozo es que nunca necesita explicarte demasiado para hacerte sentir incómodx. Todo parece relativamente normal, pero hay algo que no termina de cuadrar y, conforme avanzas, esa sensación se vuelve cada vez más difícil de ignorar. Es de esos libros que lees rápido porque quieres saber qué está pasando, pero que también te dejan pensando en la historia después de cerrarlo. Y, aunque no es una novela que busque asustarte a cada página, sí consigue algo que para mí es mucho más interesante: hacer que una situación completamente cotidiana termine convirtiéndose en algo verdaderamente perturbador.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.