La historia comienza cuando un experto en mentalismo aparece frente al público dispuesto a demostrar que tiene un control absoluto sobre la mente humana. Sabe leer pensamientos, puede descubrir lo que alguien está imaginando y asegura tener la experiencia suficiente para sorprender incluso a lxs espectadorxs más escépticos.
Al menos eso es lo que él cree.
Porque en El Manipulador de Mentes. Una noche de ilusión trágica, las cosas empiezan a salir mal prácticamente desde el principio. Los trucos no siempre funcionan, loxs voluntarios del público no se comportan como él esperaba y aquello que debería ser una demostración impecable de sus habilidades termina convirtiéndose en una serie de situaciones cada vez más absurdas.
El protagonista intenta mantener la imagen de gran mentalista que ha construido, pero mientras más avanza el espectáculo, más difícil resulta sostenerla. Y ahí comienza realmente la diversión.
Un espectáculo en el que el público también tiene algo que decir
La historia de El Manipulador de Mentes no se limita a mostrar trucos de magia o ejercicios de mentalismo. El público forma parte de lo que sucede en el escenario y algunas de las situaciones más divertidas surgen precisamente de esa interacción.
En distintos momentos, algunxs asistentes son invitados a participar en el espectáculo. El mentalista intenta leerles la mente, influir en sus decisiones, hipnotizarlxs o incluso establecer contacto con sus familiares muertos.
El problema es que lxs voluntarixs no siempre siguen el juego.
Algunas veces terminan poniendo al protagonista en aprietos y otras consiguen que sea él quien quede en ridículo. Lo que debería ser una demostración de poder sobre la mente termina convirtiéndose en una especie de enfrentamiento entre el mentalista y las personas que tiene frente a él.
Mientras todo esto ocurre, también vamos conociendo algunos detalles de la vida del personaje y la historia que existe detrás de esa personalidad exageradamente segura de sí misma.
Cuando el mentalismo se convierte en una comedia
La obra está construida alrededor de una idea bastante sencilla. Un hombre quiere demostrar que tiene poderes extraordinarios y todo aquello que podría salir mal termina saliendo mal. Pero la gracia está en la forma en que se desarrolla esa premisa.
El Manipulador de Mentes combina comedia, clown, improvisación, magia y participación del público. Hay una historia que se mantiene durante toda la función, pero muchas de las situaciones dependen de lo que sucede en el momento.
Por eso ninguna función es exactamente igual a otra.
La reacción de una persona del público puede modificar una escena, provocar una improvisación o llevar al protagonista hacia una situación que no estaba contemplada originalmente. Daniel Haddad, quien interpreta al Manipulador de Mentes (y alterna con Daniel Ortiz), tiene que reaccionar constantemente a lo que ocurre frente a él y mantener el personaje incluso cuando todo parece estar escapándose de sus manos.
Y eso termina siendo uno de los elementos más divertidos de la obra.
Daniel Haddad y el arte de perder el control
Interpretar a un personaje que presume tener control absoluto sobre las demás personas mientras pierde el control de su propio espectáculo no debe ser sencillo.
Daniel Haddad consigue sostener esa contradicción durante toda la función. Su personaje tiene un ego enorme, está convencido de sus capacidades y parece tener una respuesta para todo. El problema es que el escenario se empeña en demostrarle lo contrario.
La improvisación tiene aquí un peso importante. No se trata solamente de aprender un texto y repetirlo todas las noches. La presencia del público obliga al actor a reaccionar y encontrar soluciones dentro de la propia escena.
Eso también explica por qué algunos momentos tienen una energía especialmente espontánea. Hay cosas que simplemente no pueden repetirse de la misma manera cuando intervienen personas diferentes en cada función.
El origen de El Manipulador de Mentes
La obra forma parte del universo creado por la compañía británica Mischief, responsable de La Obra Que Sale Mal y de otras propuestas que utilizan los errores, los accidentes y el caos como parte fundamental de la comedia.
En este caso, la referencia más cercana es La Magia Que Sale Mal, conocida originalmente como Magic Goes Wrong.
La diferencia es que aquí no vemos a un grupo de actores intentando representar una obra teatral que se está desmoronando. La acción ocurre dentro de un supuesto espectáculo de mentalismo y el desastre está concentrado en un hombre que está convencido de ser mucho más talentoso de lo que realmente es.
La fórmula permite jugar con los códigos de los espectáculos de magia y mentalismo, pero también con las expectativas del público. Uno entra esperando ver a alguien que puede leer pensamientos y termina viendo cómo ese mismo personaje intenta sobrevivir a sus propios errores.
Una obra de teatro para reírse de principio a fin
El Manipulador de Mentes. Una noche de ilusión trágica dura más de dos horas y, al menos en mi caso, consiguió algo que no ocurre con demasiada frecuencia.
Me hizo llorar de risa.
No soy precisamente de risa fácil, así que conseguir que una obra mantenga ese nivel de comedia durante tanto tiempo tiene su mérito. Además, contar demasiado sobre lo que sucede en el escenario sería quitarle parte de la gracia, porque varias de las mejores situaciones funcionan justamente porque uno no las está esperando.
La obra se presenta en el Teatro Jorge Negrete de la Ciudad de México y puede ser una opción para quienes buscan una comedia diferente dentro de la cartelera teatral de la CDMX.
Aquí no hay que intentar descubrir cómo funcionan todos los trucos ni preguntarse si el mentalista realmente puede leer la mente de los asistentes.
Solo hay que sentarse y ver cuánto tiempo consigue mantener el control antes de que todo vuelva a salir mal.
Datos Generales
Lugar: Teatro Jorge Negrete – Ignacio Manuel Altamirano #126, San Rafael, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: De $335 a $547 pesos
Funciones: Jueves y viernes 20:00 hrs., sábados 18:00 hrs.
Fecha de la temporada: Hasta el 26 de septiembre, 2026.
Dramaturgia: Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Sheilds
Dirección: Hannah Sharkey
Traducción: Jerónimo Best
Actuaciones: Daniel Haddad, Daniel Ortiz y Miguel Tercero

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.