La alimentación atraviesa una etapa de cambios en la que el sabor convive cada vez más con preocupaciones relacionadas con el bienestar, el impacto ambiental, la tecnología y las nuevas formas de relacionarse. Ese panorama es el punto de partida de la segunda entrega de Food Trends by Chefs 2026, estudio de Cargill que identifica cuatro tendencias que podrían influir en las decisiones de consumidores, chefs y fabricantes durante los próximos años.

Las categorías analizadas son Fusion Party, Clean Label, New Way e IA & Tech. Juntas dibujan un escenario donde la comida deja de entenderse únicamente como una cuestión de nutrición y se relaciona con experiencias sensoriales, identidad cultural, sostenibilidad y herramientas de personalización.

El análisis llega después de una primera entrega centrada en Protein Fever, Salud y Rendimiento y Newstalgia, tendencias relacionadas con la nutrición funcional, el bienestar integral y la recuperación de referencias del pasado.

Fusion Party lleva la mezcla de culturas a la mesa

Una de las tendencias identificadas es Fusion Party, relacionada con la búsqueda de experiencias alimentarias capaces de involucrar distintos sentidos y generar conexiones emocionales.

De acuerdo con el estudio, hacia 2030 los consumidores buscarán en alimentos y bebidas momentos asociados con el confort y el equilibrio. En Japón y Corea del Sur, esta inquietud ya ha contribuido al desarrollo de la llamada “terapia alimentaria”, que plantea la alimentación como una herramienta vinculada con el bienestar emocional.

El café aparece como uno de los terrenos donde estas mezclas culturales son especialmente visibles. Entre las propuestas mencionadas están los lattes inspirados en Corea del Sur, elaborados con maíz dulce o injeolmi, que combinan ingredientes tradicionales con formatos contemporáneos.

También se prevé una expansión de los sabores tropicales. Yuzu, maracuyá, lichi, guayaba y pitaya podrían aparecer en preparaciones que van desde postres y salsas hasta ceviches, cocteles y platos de alta cocina.

Clean Label pone atención en el origen de los alimentos

La segunda tendencia, Clean Label, refleja una preocupación creciente por conocer de dónde provienen los ingredientes y cuál es el impacto ambiental de producirlos.

La sostenibilidad, según el estudio, tendrá consecuencias tanto en la elección de materias primas como en la manera en que operan restaurantes y fabricantes. El agua también adquiere un papel particular dentro de esta transformación: además de ser una necesidad básica, se ha incorporado a determinados hábitos de consumo asociados con el estilo de vida y la preocupación ambiental.

La expansión de las botellas reutilizables es uno de los ejemplos mencionados.

En este escenario también aparecen los snacks de mariscos, particularmente productos como mejillones, caballa y sardinas. Su combinación de proteína, valor nutricional, sabor intenso y atributos relacionados con la sostenibilidad podría favorecer el crecimiento de formatos listos para consumir.

La Generación Z modifica las formas de socializar alrededor de las bebidas

New Way se concentra en los cambios culturales que están transformando las ocasiones sociales, especialmente entre las generaciones jóvenes.

Las reuniones comienzan a incorporar alternativas que no dependen del alcohol, con mayor presencia de café, té y bebidas funcionales. El interés también se extiende hacia productos relacionados con la concentración, el enfoque mental y el bienestar emocional.

Esta tendencia está impulsando el desarrollo de bebidas neurofuncionales, vinculadas con experiencias de consumo relacionadas con el rendimiento cognitivo.

La transformación no ocurre únicamente en lo que se bebe. También modifica el papel que las bebidas ocupan dentro de las reuniones y otros espacios de convivencia.

La inteligencia artificial entra en la personalización de la alimentación

La cuarta tendencia, IA & Tech, plantea uno de los cambios más significativos para la alimentación de los próximos años: la posibilidad de utilizar inteligencia artificial para ofrecer recomendaciones nutricionales adaptadas a cada persona.

El estudio plantea que estas herramientas podrán considerar hábitos, preferencias y necesidades individuales para generar sugerencias cada vez más específicas. La tecnología quedaría así vinculada con la nutrición y la salud, con una participación mayor en la toma de decisiones alimentarias.

La personalización podría convertirse en uno de los principales puntos de encuentro entre tecnología y alimentación.

El futuro de la alimentación combina tecnología, bienestar y cultura

Las cuatro tendencias identificadas por Cargill muestran un escenario en el que las decisiones sobre qué comer y beber están relacionadas con factores que van desde el origen de los ingredientes hasta la manera de socializar.

La exploración de sabores de distintas partes del mundo convive con una mayor atención a la sostenibilidad. Las bebidas funcionales aparecen junto a nuevas formas de convivencia y la inteligencia artificial abre posibilidades para adaptar la alimentación a necesidades individuales.

Food Trends by Chefs 2026 plantea así una industria alimentaria atravesada por cinco grandes ejes: bienestar, sostenibilidad, tecnología, tradición y exploración cultural. El estudio señala que estos elementos serán relevantes para entender cómo evolucionarán las preferencias de los consumidores y las propuestas de quienes producen alimentos y bebidas.