Las lluvias de 2026 modificaron el calendario habitual de aparición de hongos en los bosques del Valle de México. Especialistas de Reserva Santa Fe documentaron que distintas especies comenzaron a fructificar aproximadamente dos meses antes de lo registrado en años anteriores, un cambio que podría aportar información sobre la manera en que estos ecosistemas están respondiendo a las variaciones de lluvia y temperatura.
El registro fue realizado por el equipo de conservación de la reserva durante recorridos micológicos efectuados con apenas unas semanas de diferencia. Entre ambas exploraciones se observaron cambios en la composición de las especies presentes, una variación que forma parte de la dinámica natural de los hongos y que, al mismo tiempo, permite seguir de cerca las condiciones del bosque.
Por qué los hongos pueden revelar cambios en el bosque
Los hongos tienen una relación estrecha con la humedad del suelo, la temperatura y la disponibilidad de agua. Por eso, observar cuándo aparecen y qué especies fructifican puede ofrecer pistas sobre las condiciones ambientales que atraviesa un ecosistema.
David Tovar Tovar, biólogo especialista en fauna y micología y Jefe de Conservación y Manejo de Ecosistemas de Reserva Santa Fe, explica que los hongos funcionan como bioindicadores.
“Los hongos son excelentes bioindicadores. Observar cuándo aparecen, cuánto dura su temporada y qué especies fructifican nos permite entender cómo están respondiendo los ciclos biológicos del bosque a las condiciones ambientales”, señala el especialista.
El adelanto registrado este año adquiere relevancia precisamente por esa sensibilidad. La aparición de los cuerpos fructíferos, que es la parte del hongo que podemos observar sobre el suelo, está relacionada con las condiciones que permiten al organismo desarrollarse y reproducirse.
Seis especies comestibles registradas durante la segunda exploración
Los recorridos también mostraron que la composición de especies puede cambiar en periodos relativamente cortos. Durante la segunda exploración se identificaron seis especies de hongos comestibles: Morchella esculenta, conocida como mazorquita; Helvella crispa, Cantharellus cibarius, Ramaria flava, Helvella lacunosa y Clitocybe gibba.
De todas ellas, únicamente la mazorquita había sido observada en el recorrido anterior.
Esta diferencia no significa necesariamente que otras especies hayan desaparecido. Los hongos tienen una particularidad que hace que su presencia visible sea especialmente cambiante: el cuerpo fructífero es apenas una parte del organismo. La mayor parte permanece bajo tierra como micelio, una red que puede activarse cuando las condiciones ambientales son adecuadas.
La mazorquita y el conocimiento de los bosques de alta montaña
Uno de los registros que llamó la atención de los especialistas fue el aumento en la presencia y el tamaño de Morchella esculenta, una especie silvestre comestible apreciada por su temporalidad y por lo difícil que puede resultar encontrarla.
Su presencia también está relacionada con el conocimiento tradicional de los bosques de alta montaña del centro de México. A lo largo del tiempo, las comunidades que habitan estas regiones han desarrollado conocimientos para interpretar las lluvias, la humedad y las condiciones del suelo a partir de la aparición de determinadas especies de hongos.
Así, un recorrido micológico puede ofrecer una lectura que va más allá de identificar especies. El momento en que aparecen, su abundancia y las condiciones que acompañan su fructificación forman parte de una relación más amplia entre los ciclos naturales y quienes conocen estos territorios.
Qué función cumplen los hongos en el ecosistema
Aunque algunas especies tienen importancia gastronómica, los hongos cumplen funciones fundamentales dentro del bosque. Participan en el reciclaje de nutrientes, descomponen materia orgánica y establecen asociaciones con las raíces de los árboles que pueden favorecer el acceso de las plantas al agua y los minerales.
Por eso, seguir sus ciclos permite observar una parte de los procesos que mantienen funcionando al ecosistema.
El monitoreo realizado por Reserva Santa Fe tiene como objetivo documentar estos cambios y generar información sobre la respuesta del bosque ante las variaciones ambientales. El adelanto de la temporada de hongos registrado en 2026 se suma así a las observaciones que permiten conocer con mayor detalle cómo están cambiando los ciclos biológicos en los bosques del Valle de México.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.