Hay sabores que se quedan en la memoria por una textura, una combinación inesperada o simplemente porque se nos antojan otra vez. Esa relación sensorial con lo que comemos forma parte de una tendencia en la que la alimentación cotidiana también se convierte en una experiencia para explorar y disfrutar.

El estudio global State of Snacking 2024, realizado por Mondelēz International y The Harris Poll, señala que 81% de los consumidores presta atención a la experiencia sensorial de sus snacks, incluido su sabor y la sensación que producen al comerlos.

En México, otros datos apuntan hacia una relación similar entre placer, bienestar y experimentación. De acuerdo con Worldpanel by Numerator de Kantar, 70.7% de los consumidores busca opciones que contribuyan a una alimentación saludable, mientras que 70.6% considera importante que sean deliciosas. Además, 32% busca innovaciones que permitan darle un toque personal a sus alimentos.

Estos números ayudan a explicar por qué ingredientes cotidianos pueden convertirse en protagonistas de nuevas formas de comer. El yoghurt griego es uno de ellos.

El yoghurt griego como ingrediente para experimentar

A partir de esta idea surge “Locos por los Griegos”, una propuesta de Oikos alrededor de las distintas posibilidades que puede tener el yoghurt griego dentro de la alimentación cotidiana.

La cremosidad ocupa un lugar central. El yoghurt puede disfrutarse directamente del envase, pero también utilizarse como base para un smoothie, mezclarse con frutas, acompañar preparaciones dulces o incorporarse a recetas saladas.

La propuesta parte de un ingrediente conocido para plantear una pregunta sencilla: ¿qué otras posibilidades aparecen cuando nos animamos a experimentar con aquello que ya disfrutamos?

La exploración también tiene relación con una transformación en la manera de entender la comida. Las elecciones alimentarias pueden responder al gusto y al bienestar al mismo tiempo, mientras que la posibilidad de personalizar una preparación abre espacio para la creatividad.

Robe Grill lleva la experimentación a la cocina

Para desarrollar esta conversación, Oikos incorporó a Robe Grill, creador mexicano cuyo contenido gira alrededor de la curiosidad y la experimentación con la comida.

Su participación parte de una dinámica conocida para cualquiera que haya improvisado frente al refrigerador: tomar un ingrediente habitual y preguntarse qué puede ocurrir si se combina de otra manera.

“Cuando un sabor realmente te gusta, empiezas a imaginar todo lo que podrías hacer con él. A veces es una receta y otras, simplemente, una combinación que cambia por completo una pausa del día. Para mí, estar loco por los griegos es tener esa curiosidad y disfrutar cada descubrimiento”, comparte Robe Grill.

En esta idea, la cocina deja de ser únicamente el lugar donde se preparan los alimentos y se convierte también en un espacio para probar, equivocarse y encontrar combinaciones nuevas.

El sabor y la textura también forman parte de la experiencia

La importancia de la textura aparece como uno de los elementos centrales de esta conversación. El State of Snacking 2024 señala que 81% de los consumidores considera la experiencia sensorial al elegir sus snacks, una percepción que involucra tanto el sabor como la manera en que se sienten al comerlos.

En el caso del yoghurt griego, esa dimensión sensorial está relacionada con su consistencia cremosa y con las diferentes maneras en que puede incorporarse a otras preparaciones.

La propuesta de “Locos por los Griegos” plantea así una relación entre un alimento cotidiano y la curiosidad por transformarlo. Una fruta, un smoothie o una receta pueden convertirse en pequeños experimentos alrededor de un mismo ingrediente.

Al final, quizá las obsesiones gastronómicas comienzan de una forma bastante sencilla. Algo nos gusta, queremos volver a probarlo y, después, aparece la curiosidad por saber qué más podemos hacer con ello.