Hay una ironía en llamar NO SOY UN ROBOT a un disco que parece estar construido alrededor de todo aquello que una máquina tendría dificultades para reproducir: pausas, cambios de ánimo, imperfecciones, intuición y una voz que se permite ocupar el centro.
El nuevo álbum reúne al argentino Yeyo, nombre artístico de Julián Tello, junto a Bbynito y Della, en un recorrido donde guitarras, sintetizadores, electrónica y distintas vertientes del folk conviven con el rap y la experimentación. El resultado cambia de forma constantemente, sin quedarse demasiado tiempo en un solo género.
Las primeras canciones tienen un carácter íntimo. La voz de Yeyo aparece al frente, con arreglos que dejan espacio para que las melodías respiren. Es una faceta distinta a la que podría esperarse de alguien con una trayectoria ligada al rap y al flow, aunque en realidad forma parte de una exploración que el músico lleva varios años desarrollando.
Un disco que pasa de la calma a la psicodelia
NO SOY UN ROBOT comienza con cierta sensación hipnótica. La instrumentación avanza con calma y construye una atmósfera que poco a poco empieza a transformarse.
Las guitarras adquieren mayor presencia, aparecen los sintetizadores y las voces acompañan el cambio de intensidad. “Muyido” lleva esa transformación hacia la psicodelia, con una sonoridad cercana a Tame Impala, mientras “Velocidad” acelera el pulso y se acerca a sonidos espaciales y una energía más bailable.
El disco no se instala definitivamente en ninguno de esos territorios. Folk, electrónica, rock, psicodelia y rap aparecen, desaparecen y vuelven a encontrarse. Esa movilidad termina siendo uno de sus rasgos principales.
La colaboración entre Yeyo, Bbynito y Della permite que las canciones tengan distintas capas sin perder el carácter de proyecto conjunto. El álbum avanza como una pieza en movimiento, pasando de momentos contemplativos a otros mucho más físicos.
El camino de Yeyo antes de NO SOY UN ROBOT
Para entender el sonido del nuevo álbum hay que mirar hacia atrás. Julián Tello comenzó su trayectoria musical como integrante de Jvlian, agrupación que exploró el cruce entre rap, trap, funk y R&B antes de que esa combinación se volviera habitual dentro de la música argentina.
Tras la separación del grupo, Tello pasó cuatro años alejado de sus propias canciones. Sin embargo, continuó vinculado con la escena musical, trabajando junto a YSY A y participando en proyectos desde la producción y las presentaciones en vivo.
Su regreso llegó con los dos volúmenes de Enemigo del fin, trabajos en los que comenzó a acercarse a una escritura más orientada hacia la canción, con elementos acústicos y lo-fi. Después continuó ampliando esa búsqueda con Vitamina y colaboraciones con artistas como Lara91k.
Por eso, NO SOY UN ROBOT no representa necesariamente un giro radical dentro de su carrera. El álbum recoge varias de las inquietudes que Tello ha desarrollado durante los últimos años y las lleva hacia un espacio compartido con Bbynito y Della.
Quiénes son Bbynito y Della
El disco también reúne las búsquedas de Bbynito, alias de Bruno Donato, productor, compositor y cantautor argentino. Su trabajo combina composición, producción e interpretación y se mueve entre la sensibilidad pop y la experimentación sonora.
Como productor, ha colaborado con distintos artistas, entre ellos sixsex en Ultra y Juana Rozas en Tanya en el Crucero.
Della, también argentino, trabaja como compositor, productor y músico. Desde la producción y la ingeniería ha participado en proyectos de Juana Rozas, Tayhana, Nathy Peluso, Juliana Gattas y Six Sex, entre otros.
Su actividad también se extiende al escenario, donde se desempeña como músico, DJ y director musical. Ha participado en festivales y salas de Latinoamérica y Europa, entre ellos Monegros Festival, Personal Fest, Razzmatazz y Estadio Obras.
Actualmente presenta su álbum POSNET y continúa colaborando con Yeyo y Bbynito en VITTAMINA.
Una colaboración que deja espacio para la transformación
La identidad de NO SOY UN ROBOT está precisamente en esa mezcla de recorridos. Yeyo llega desde el rap y una etapa reciente de canciones acústicas y lo-fi; Bbynito incorpora su trabajo como productor y compositor; mientras Della suma una trayectoria vinculada con la producción, la ingeniería y la música en vivo.
El resultado es un álbum que cambia de textura a medida que avanza. Las guitarras pueden convertirse en punto de partida para una canción íntima y, algunos minutos después, compartir espacio con sintetizadores y ritmos electrónicos.
En lugar de construir un sonido cerrado, los tres músicos dejan que el disco se mueva. Y quizá ahí está la idea central de NO SOY UN ROBOT: una colección de canciones que se permite mutar, equivocarse de camino y volver a empezar.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.