El sake todavía carga con algunos malentendidos fuera de Japón. Que es un destilado o que la calidad depende únicamente del nivel de pulido del arroz son dos ideas que persisten entre consumidores e incluso profesionales de la gastronomía. En América Latina, una nueva generación de sommeliers comienza a replantear esas percepciones y a estudiar la bebida con herramientas similares a las utilizadas para analizar el vino.

Una muestra de este cambio ocurrió en São Paulo, Brasil, durante el ASI Boot Camp, un programa de formación dirigido a jóvenes sommeliers de distintos países. Como parte de la colaboración que desde hace cuatro años mantienen la Japan Sake and Shochu Makers Association (JSS) y la Association de la Sommellerie Internationale (ASI), el encuentro incluyó una masterclass dedicada al sake.

La sesión fue impartida por Fábio Ota, empresario dedicado principalmente a la importación de sake en São Paulo. Durante el encuentro señaló que parte del conocimiento que los sommeliers participantes tenían sobre la bebida estaba basado en conceptos desactualizados o interpretaciones equivocadas.

Qué es realmente el sake y por qué persisten algunos mitos

Uno de los errores más comunes es considerar al sake un destilado. A diferencia de los destilados, el sake es una bebida alcohólica fermentada elaborada a partir de arroz, agua, koji y levadura.

Según Ota, esta confusión ha disminuido rápidamente en otras regiones, pero continúa siendo frecuente en Sudamérica. También identificó otra idea arraigada entre los profesionales, la creencia de que el nivel de pulido del arroz permite determinar por sí solo la calidad de un sake.

Esto puede llevar a asumir que categorías como daiginjo o junmai daiginjo representan necesariamente las expresiones de mayor calidad. La masterclass planteó una aproximación distinta, basada en reconocer las características de cada estilo y analizarlas con mayor profundidad.

Sommeliers latinoamericanos comienzan a mirar el sake como una categoría gastronómica

Julio Kunz, vicepresidente de la Associação Brasileira de Sommeliers de Rio Grande do Sul (ABS-RS), consideró que la experiencia modificó su percepción sobre la bebida.

Durante la masterclass, los participantes probaron cinco estilos de sake y los analizaron con un nivel de atención comparable al que normalmente se aplica al vino. Para Kunz, ese ejercicio permitió que varios de los jóvenes sommeliers tuvieran su primer acercamiento al sake como una categoría que merece estudiarse, en lugar de considerarlo únicamente una bebida asociada con una visita a un restaurante japonés.

El cambio resulta relevante porque el sake tiene características que pueden favorecer su incorporación a otras experiencias gastronómicas. Kunz señaló su relativamente baja graduación alcohólica y su relación con el maridaje como elementos que coinciden con algunas de las preferencias actuales de los consumidores brasileños.

Desde esta perspectiva, el sake podría comenzar a ocupar un espacio parecido al que tiene el vino dentro de la cultura gastronómica, con consumidores interesados en conocer sus estilos, regiones, procesos y posibilidades de acompañamiento.

El sake ya aparece en restaurantes de alta cocina en Brasil

Algunas señales de esa transformación ya pueden encontrarse en la gastronomía brasileña. En abril de 2026, Tuju y Evvai se convirtieron en los primeros restaurantes de Brasil y América Latina en recibir tres estrellas Michelin. Ambos establecimientos incluyen sake en sus cartas.

La presencia de la bebida en restaurantes de este nivel también modifica la idea de que su consumo está limitado a establecimientos de cocina japonesa. Su incorporación a restaurantes de alta gastronomía abre la posibilidad de explorar el sake junto con cocinas y productos que no necesariamente tienen una relación directa con Japón.

Brasil ocupa actualmente un lugar central en la expansión del sake dentro de América Latina, aunque el desarrollo de la categoría es desigual entre los países de la región.

Uruguay y Perú muestran dos escenarios diferentes

Las conversaciones entre los participantes del ASI Boot Camp mostraron diferencias importantes en la disponibilidad y conocimiento del sake según cada mercado.

En Uruguay, el acceso continúa siendo limitado y existe poca distribución local. Para una parte de los consumidores, incluso la categoría sigue siendo poco conocida.

Perú presenta un panorama diferente. El conocimiento sobre sake es comparativamente mayor, en parte por la influencia de la gastronomía nikkei, resultado de la convivencia entre tradiciones culinarias japonesas y peruanas. Sin embargo, la oferta disponible todavía tiene una variedad reducida.

La diversidad mostrada durante el Boot Camp incluyó desde usunigori, de perfil más delicado, hasta sakes de estilo kimoto, con una estructura más robusta. Para los sommeliers participantes, conocer esa amplitud también permite entender que hablar de sake implica referirse a una categoría mucho más diversa de lo que suele percibirse fuera de Japón.

Las exportaciones de sake a América Latina crecieron en 2026

El interés regional también aparece reflejado en las cifras de exportación. Durante enero y junio de 2026, las exportaciones de sake hacia América Latina aumentaron 20% en volumen y 38% en valor frente al mismo periodo de 2025.

El comportamiento contrasta con el resultado global. En todos los mercados, durante esos mismos seis meses el volumen de exportaciones cayó 1% interanual, hasta 1.83 millones de cajas de nueve litros, mientras que el valor creció 4%, alcanzando ¥23.8 mil millones.

A pesar del crecimiento latinoamericano, la región todavía representa una proporción pequeña del comercio internacional de sake. Entre enero y junio de 2026 concentró 2% del volumen total y 1% del valor, según las cifras de despacho aduanero.

La diferencia entre el crecimiento regional y su todavía reducida participación explica parte del interés de la JSS por ampliar la presencia de la bebida en América Latina.

La educación puede ser clave para ampliar el mercado del sake

El trabajo conjunto entre la JSS y la ASI continuará con énfasis en la formación de sommeliers, especialmente en ciudades donde el sake ya está disponible o comienza a ganar presencia.

La intención es que la bebida pueda incorporarse gradualmente a cartas de restaurantes de diferentes tipos, no únicamente a establecimientos japoneses. Para lograrlo, el conocimiento de quienes diseñan y administran las cartas de bebidas será fundamental.

El caso brasileño muestra un mercado en crecimiento, mientras que las experiencias de Uruguay y Perú revelan que todavía existen diferencias importantes en distribución, conocimiento y diversidad de productos.

El sake comienza así a abrirse paso en América Latina desde un territorio que le resulta relativamente nuevo, el de la sommellerie y la alta gastronomía. El siguiente paso dependerá tanto de que lleguen más estilos a la región como de que consumidores y profesionales puedan conocer qué hay realmente detrás de una bebida que todavía suele reducirse a unas cuantas ideas preconcebidas.