El 15 de septiembre suele estar acompañado de plazas llenas, música, comida y banderas, pero la celebración de la Independencia cambia de forma según el lugar donde se viva. En algunos pueblos la historia se recuerda a caballo; en otros, una llama recorre las calles antes de llegar al centro histórico, mientras que hay destinos donde la arquitectura y el paisaje se convierten en parte del escenario de las fiestas patrias.
Entre los destinos que han despertado interés entre los viajeros de Airbnb aparecen Atlixco, en Puebla; San Juan del Río, en Querétaro, y Real de Catorce, en San Luis Potosí. Los tres tienen una relación distinta con las celebraciones de septiembre y permiten conocer tradiciones locales que se han incorporado a la manera en que cada comunidad conmemora la Independencia de México.
Atlixco celebra la Independencia con una cabalgata
En Atlixco, Puebla, la celebración comienza desde la noche del 14 de septiembre con una tradición que pone a caballos y jinetes en el centro de la escena. Cientos de charros participan en la Cabalgata anual, que recorre las calles del Pueblo Mágico y reúne a habitantes y visitantes.
La cabalgata recrea el trayecto de José Ignacio Pérez, conocido como el “Mensajero de la Libertad”. Según la tradición, fue él quien llevó a Miguel Hidalgo el mensaje de Josefa Ortiz de Domínguez en el que advertía que la conspiración independentista había sido descubierta, poco antes del inicio de la lucha por la Independencia.
La recreación forma parte de las principales celebraciones de Atlixco y convierte las calles del municipio en un espacio para recordar uno de los episodios vinculados con los días previos al levantamiento de 1810.
Durante la visita también es posible acercarse a la arquitectura, las calles y los paisajes de Atlixco mediante experiencias acompañadas por anfitriones locales.
San Juan del Río lleva el Fuego Patrio desde Dolores Hidalgo
En San Juan del Río, Querétaro, la celebración del 15 de septiembre está relacionada con una tradición que literalmente lleva el fuego de un lugar a otro.
El Fuego Patrio consiste en trasladar una llama desde Dolores Hidalgo, Guanajuato, considerada cuna de la Independencia, hasta San Juan del Río mediante un sistema de relevos. El recorrido pasa por distintos puntos del municipio y llega a uno de sus espacios históricos más reconocibles, el Puente de la Historia.
La llama continúa hasta el centro histórico y termina en el Jardín Independencia, donde se realiza la lectura del pergamino y el encendido del pebetero.
San Juan del Río tiene casi cinco siglos de historia, y durante las fiestas patrias esta tradición establece un vínculo simbólico entre el lugar donde comenzó el movimiento independentista y la comunidad queretana. El recorrido convierte la conmemoración en un ejercicio de memoria que ocurre a través de las calles de la ciudad.
Real de Catorce combina las fiestas patrias con el paisaje del Altiplano
En Real de Catorce, San Luis Potosí, las fiestas patrias adquieren otro escenario. El antiguo pueblo minero, conocido por sus construcciones de piedra, caminos y calles empedradas, celebra estas fechas con una tradicional callejoneada por algunos de sus principales espacios.
La experiencia transcurre entre antiguas construcciones mineras y una arquitectura marcada por la historia del lugar. El paisaje del Altiplano también forma parte de la visita y ayuda a entender la particular atmósfera de este Pueblo Mágico.
La escapada puede extenderse hacia sitios como el Pueblo Fantasma y el Túnel de Ogarrio, uno de los accesos más reconocibles de Real de Catorce. También están los paisajes alrededor del Cerro del Quemado, un sitio sagrado para el pueblo Wixárika y parte de la ruta reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Aquí, la celebración de septiembre se cruza con la historia minera, la arquitectura y el paisaje que caracterizan a uno de los destinos más singulares del Altiplano potosino.
Tres formas de vivir las fiestas patrias en México
Atlixco, San Juan del Río y Real de Catorce muestran cómo una misma fecha puede adquirir significados distintos según la historia y las tradiciones de cada comunidad.
Una cabalgata que recuerda los días previos al levantamiento de 1810, una llama que viaja desde Dolores Hidalgo y una callejoneada entre construcciones de un antiguo pueblo minero son expresiones distintas de una celebración que se transforma al entrar en contacto con cada territorio.
Las fiestas patrias también pueden ser una puerta para acercarse a la gastronomía, la arquitectura, los paisajes y las historias locales. En destinos como estos, la celebración no ocurre únicamente en una plaza durante la noche del 15 de septiembre, sino que se extiende por calles, caminos y espacios que forman parte de la memoria de sus habitantes.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.