Lear es un hombre que logró forjar una fortuna en el teatro. Pero, por mucho dinero que pudiera tener, el tiempo no perdona a nadie y la edad está consumiéndolo poco a poco. Es por eso que decide heredar su teatro y su fortuna en vida a sus tres hijas, para que ellas puedan continuar con el legado familiar. Pero, antes de firmar la herencia, decide ponerlas a prueba, pidiéndoles que le digan qué tan grande es su amor hacia él.
Ante la prueba, Goneril y Regan dan un discurso tan cursi como predecible, pero que, para el orgullo de Lear, es exactamente lo que quiere escuchar. Cordelia, la hija menor y la más querida por Lear, no encuentra palabras para expresar su amor, lo que enfurece a su padre, quien, cegado por su arrogancia, la deshereda al momento. La fortuna termina en manos de las dos hijas mayores, pero con la condición de que le den hogar a Lear y a sus seguidores de forma alternada hasta su muerte. Sin embargo, aunque las dos hermanas aceptan el trato, terminan negándole el techo a su padre y a su séquito.
Rey Lear es el oxímoron de William Shakespeare. Y es que, mientras muchas personas consideran que esta obra de teatro es la más grande tragedia del autor británico, también es una de las menos conocidas de sus tragedias. A pesar de ello, el tema que maneja es tan universal que podría ser la discusión de todas las cenas navideñas en familia: quién se quedará con los terrenos de la abuela y quién nunca vio por ella. Bueno, no es realmente ese tema, pero sí es una obra que habla de la vejez y de cómo las relaciones filiales se debilitan ante la vejez y las herencias.
Y, por si fuera poco, también es una obra que habla del camino a la locura, del orgullo y, sobre todo, de la lealtad. Un tema tan universal que sigue vigente más de 450 años después y casi 900 años después de que se escribiera la pieza en la que se inspiró Shakespeare para crear su obra (Regum Britanniæ de Godofredo de Monmouth, escrito al rededor de 1135 ).
Sí, quizá Rey Lear es una de las tragedias menos conocidas en la actualidad porque, aunque el tema es universal, la historia podría ser difícil de adaptar al mundo moderno. Y lo digo porque, en el texto original, el Rey Lear es el rey de Bretaña, y las monarquías comenzaron a abolirse hace unos doscientos años en gran parte del mundo. Por eso, a diferencia de Romeo y Julieta o Hamlet, podría parecer más complicado llevarla a tiempos modernos. Sin embargo, Angélica Rogel logró adaptar la obra de una forma bastante orgánica.
En esta versión de Rey Lear, Lear es el director artístico y dueño de un teatro, por lo que siento que pudieron, o tuvieron que, recortar personajes y algunas escenas para hacerla más digerible para el público contemporáneo. Además, un gran detalle es que Edmundo, el hijo bastardo de Gloucester, la mano derecha del rey, es el encargado de iluminación del teatro y constantemente rompe la cuarta pared para recordarnos que estamos en el teatro y que todo puede tener sentido, a pesar de lo absurdo, justamente porque estamos en el teatro.
Por otro lado, hay que mencionar el trabajo del elenco, que realmente hace un muy buen trabajo. Mariana Gajá y Mayra Batalla como Goneril y Regan; Mauricio García Lozano como Gloucester; Alejandro Morales como Edmundo; Raúl Villegas como Edgar; Rodrigo Virago como el Duque de Albany y Roberto Pichardo como Osvaldo.
Y, sin duda, Luis de Tavira merece una mención especial. A sus 78 años, cumplidos apenas unos días antes del estreno, logró crear e interpretar a un Lear enérgico que nos permite adentrarnos en su camino hacia la locura de una forma maravillosa. También hay que mencionar a Erika de la Llave como Kent y a Diana Sedano como Cordelia y, en especial, su papel como el Bufón, un personaje cien por ciento mexicano que rompe con la tensión de la obra y la hace más divertida y fácil de digerir.
Creo que es importante mencionar que muchos y muchas críticas y estudiosas del teatro aseguran que Rey Lear no es una obra de teatro fácil. Tiene tantas capas y simbolismos que cualquier espectador o espectadora, aunque vaya regularmente al teatro, podría perderse en el texto o no llegar a apreciar todas las complejidades de la obra.
Pero una cosa es cierta, y es que, por muy compleja que sea la obra y por muchas capas y símbolos que haya utilizado Shakespeare, o que las y los estudiosos le hayan adjudicado posteriormente, la obra puede disfrutarse porque alguna de esas capas va a apelar a cada persona. O simplemente se puede disfrutar de la historia y de las actuaciones.
Esta puesta en escena nos demuestra que no necesitas llegar al teatro convertidx en especialista en Shakespeare para encontrar algo que te hable directamente. Puede ser la relación entre padres e hijos, el miedo a envejecer, el dinero, la familia, la traición o simplemente esa sensación de descubrir que las personas en las que más confiabas quizá no eran quienes pensabas. Al final, Lear podrá ser un rey, un director de teatro o cualquier otra cosa, pero los problemas familiares siguen siendo bastante democráticos.
Quizá por eso, después de más de cuatro siglos, seguimos sentándonos a escuchar la historia de un viejo que quiso poner a prueba el amor de sus hijas y terminó descubriendo, demasiado tarde, que el orgullo también puede ser una forma bastante efectiva de quedarse solo.
Datos Generales
Lugar: Teatro Helénico – Av. Revolución #1500, Guadalupe Inn, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: de $375 a $750 pesos
Funciones: Jueves y viernes a las 20:00 hrs., sábados a las 19:00 hrs. y domingos a las 18:00 hrs.
Fecha de la William Shakespeare
Traducción y adaptación: Angélica Rogel Desola
Dirección: Angélica Rogel
Actuaciones: Luis de Tavira, Mayra Batalla, Erika de la Llave, Mariana Gajá, Mauricio García Lozano, Alejandro Morales, Ricardo Pichardo, Diana Sedano, Raúl Villegas y Rodrigo Virago

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.