Hay sabores que funcionan como pequeños archivos de la memoria. La cajeta, el mazapán, los dulces que aparecen en celebraciones familiares o después de una comida forman parte de una gastronomía que también se construye a partir de recuerdos. En México, dos de esos sabores llegan ahora a una presentación distinta: el helado.

Con casi 100 años de historia en México, Helados Holanda presenta sus nuevos botes sabor Cajeta y Mazapán, dos propuestas que toman referencias de la tradición gastronómica del país para llevarlas a un formato pensado para compartir.

La llegada ocurre durante septiembre, un mes en el que los sabores mexicanos suelen ocupar un lugar especial en las mesas y donde algunos ingredientes y preparaciones adquieren también una dimensión relacionada con la identidad y las celebraciones patrias.

La historia de la cajeta también se puede comer a cucharadas

La cajeta es uno de los dulces más reconocibles de la gastronomía mexicana. Su preparación tradicional parte de la cocción de leche de cabra hasta conseguir una consistencia cremosa, con notas caramelizadas y un sabor dulce característico.

Con el tiempo, la cajeta dejó de estar limitada a su preparación tradicional y comenzó a aparecer en distintos ámbitos de la repostería, la panadería, las bebidas y otros postres. Su historia muestra cómo un sabor puede mantenerse reconocible mientras cambia la forma en que llega a la mesa.

El nuevo bote sabor Cajeta de Helados Holanda retoma precisamente ese perfil. Se trata de un helado elaborado con leche y vetas sabor caramelo, en una presentación de 900 mililitros.

El mazapán mexicano nació de un encuentro entre culturas

La historia del mazapán tiene otro recorrido. Su origen se encuentra en la tradición española, donde se elaboraba principalmente con almendras y azúcar. Al llegar a México, la preparación se transformó con la incorporación del cacahuate, un ingrediente profundamente relacionado con la alimentación y la cultura del país.

A partir de esa adaptación surgió un dulce con una identidad propia y reconocible para varias generaciones de mexicanos.

La versión de Helados Holanda toma ese referente y lo lleva a un helado con vetas de chocolate, buscando recrear el contraste característico asociado con el mazapán desde una textura distinta.

El resultado forma parte de una historia más amplia de la cocina mexicana, donde los ingredientes han cambiado de forma y se han mezclado con tradiciones llegadas de otros lugares hasta convertirse en preparaciones propias.

Dos sabores mexicanos convertidos en helado

Cajeta y mazapán tienen recorridos diferentes, pero comparten algo: forman parte de una memoria gastronómica que se transmite entre generaciones. Esa relación con los recuerdos familiares es precisamente el punto de partida de estas dos nuevas propuestas.

Los botes tienen una presentación de 900 ml, un formato pensado para compartir durante reuniones familiares, sobremesas y celebraciones patrias.

Esther Rocha, Directora de Mercadotecnia y Medios para The Magnum Ice Cream Company, señala que la gastronomía mexicana continúa generando nuevas formas de acercarse a sabores tradicionales y que Cajeta y Mazapán parten de esa relación entre memoria, tradición y nuevas maneras de disfrutar.

Casi un siglo de Helados Holanda en México

La historia de Helados Holanda en México se remonta a casi un siglo. Actualmente forma parte de The Magnum Ice Cream Company, compañía con sede en Países Bajos que cuenta con un portafolio internacional de marcas de helados.

A nivel global, la empresa tiene 16,500 colaboradores, 30 fábricas, 12 centros de Investigación y Desarrollo y una flota de tres millones de congeladores en 80 países. En 2025 registró ventas superiores a 7.9 mil millones de euros.

En México, la operación emplea a más de 2,500 personas, cuenta con una fábrica en Tultitlán, Estado de México, y 39 agencias de distribución de helados en distintos puntos del país. Su portafolio incluye Helados Holanda, Magnum, Cornetto, Mordisko y Solero.

La historia de la marca también forma parte de la evolución de los hábitos de consumo de varias generaciones. Ahora, dos sabores asociados con la gastronomía mexicana se incorporan a ese recorrido desde otro lugar: el congelador y la cuchara.