¿Qué sucede cuando un hombre que ha pasado buena parte de su vida intentando sobrevivir finalmente tiene la oportunidad de contar su historia? Esa pregunta atraviesa Romano: Carne de mi carne, un unipersonal escrito y dirigido por Diego Montero que tendrá su estreno mundial en la Sala CCB Nancy Cárdenas del 10 al 27 de septiembre de 2026.

Juan Carlos Sáenz interpreta a Gregorio Calzada, Goyo, un carnicero que es brutalmente golpeado durante la representación de un viacrucis popular. Después del ataque, acepta hablar con un grupo de reporteros locales. Lo que comienza como el relato de aquel episodio termina convirtiéndose en la reconstrucción de toda una vida.

Pobreza, abandono familiar, violencia y oportunidades que nunca llegaron aparecen entre sus recuerdos. También están los distintos oficios que ha desempeñado para salir adelante: campesino, albañil, aprendiz de carnicero y, finalmente, propietario de un pequeño negocio.

Goyo quiere algo que parece sencillo, pero que para él ha sido difícil de alcanzar: ser reconocido.

Una obra sobre masculinidad y exclusión en México

La historia de Gregorio permite acercarse a una forma de masculinidad construida alrededor de la resistencia. El personaje ha aprendido a soportar golpes, pérdidas y precariedad, pero también carga con la dificultad de expresar aquello que le duele.

A lo largo de su relato aparecen familiares, habitantes de su comunidad y figuras de autoridad que dejaron una marca en su manera de entender el afecto, el miedo, la violencia y lo que significa ser hombre.

Diego Montero describe a Gregorio como un sobreviviente y lo relaciona con las personas que viven en las periferias de las ciudades, trabajan en distintos oficios y enfrentan condiciones difíciles para sostener su vida cotidiana.

La obra parte de una realidad reconocible en el México contemporáneo, pero evita convertir a su protagonista únicamente en una víctima. Goyo también es imaginativo, contradictorio y persistente. Su necesidad de ser visto atraviesa cada recuerdo y cada uno de los personajes que aparecen en escena.

Del viacrucis al deseo de interpretar a Cristo

Romano: Carne de mi carne está inspirada en el cuento “Santo es el Señor”, de Pterocles Arenarius. Juan Carlos Sáenz compartió el relato con Diego Montero, quien tomó como punto de partida a un personaje atacado durante un viacrucis en una comunidad rural.

Durante varios meses, el dramaturgo desarrolló esa premisa hasta convertirla en la historia de Gregorio, dándole un oficio, una familia y un contexto social. El linchamiento dejó de ser el centro del relato para convertirse en la puerta de entrada a una vida mucho más amplia.

El oficio de carnicero ocupa un lugar importante dentro de la dramaturgia. La carne aparece como materia de trabajo, símbolo religioso y metáfora de un cuerpo expuesto a la violencia.

También existe una ironía alrededor del propio viacrucis. Goyo quiere interpretar a Cristo, pero termina nuevamente como soldado romano. Su deseo de ocupar otro lugar choca con un entorno que constantemente parece recordarle cuál es el sitio que le corresponde.

Humor, memoria y una historia que también duele

La obra se mueve entre la comedia y la tragedia. Gregorio cuenta algunos de sus infortunios con humor y espontaneidad, convirtiendo sus recuerdos en escenas que se transforman rápidamente frente al público.

Pero la risa cambia conforme aparecen las pérdidas y las violencias detrás de esas anécdotas.

El humor funciona aquí como una manera de resistir. También refleja una relación cotidiana con la tragedia en la que reír puede convertirse en una forma de procesar aquello que resulta demasiado doloroso.

La puesta evita explicar a Goyo desde una sola perspectiva. Es un hombre que ha cometido errores, que tiene deseos y contradicciones, y que ha aprendido a construir una vida con las herramientas que encontró disponibles.

Juan Carlos Sáenz interpreta a más de veinte personajes

Uno de los principales retos de Romano: Carne de mi carne está en la transformación de Juan Carlos Sáenz. El actor interpreta a Gregorio y a más de veinte personajes que forman parte de sus recuerdos.

Familiares, habitantes de la comunidad y figuras de autoridad aparecen mediante cambios vocales y corporales. Cada uno está definido por la relación que mantiene con Goyo y por la huella que dejó en su vida.

Para Sáenz, el desafío también está en seguir la velocidad del pensamiento del protagonista. Un recuerdo conduce a otro, una palabra activa una imagen y esa imagen abre una nueva parte de su pasado.

El resultado no pretende ser una sucesión de imitaciones. Los personajes funcionan como distintas heridas acumuladas a lo largo de la vida de Gregorio.

El espacio escénico reúne elementos relacionados con la carnicería, el universo hospitalario y la representación religiosa. Entre ellos destaca un casco artesanal de soldado romano que permite regresar al momento del viacrucis y reconstruir aquel episodio.

La autoría, dirección y diseño escénico están a cargo de Diego Montero. La producción y producción ejecutiva corresponden a Miguel Romero, mientras que Roberto Paredes está a cargo de la iluminación. El diseño sonoro y la musicalización son de Jorge Escandón y Manita de Gato Estudio, y el vestuario corre a cargo de Córvido Teatro y Travesía Teatro.

Cuándo ver Romano Carne de mi carne en CDMX

Romano: Carne de mi carne tendrá 12 funciones del 10 al 27 de septiembre de 2026 en la Sala CCB Nancy Cárdenas, en Chapultepec Polanco.

Las funciones serán los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00. La puesta está dirigida a adolescentes y adultos y tiene una duración aproximada de 60 minutos.

El costo general es de $80, con precio especial de $45 los jueves. Los boletos estarán disponibles en taquilla y a través de teatroinbal.sistemadeboletos.com.

La temporada es presentada por Travesía Teatro y Córvido Teatro. La Sala CCB Nancy Cárdenas se encuentra en Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n, Chapultepec Polanco, Ciudad de México.