El ARRE Pepsi Black 2026 reunió durante el 5 y 6 de septiembre a miles de personas en el Autódromo Hermanos Rodríguez para celebrar la música regional mexicana. El cartel incluyó a Banda MS, Gabito Ballesteros, Alejandro Fernández y Los Tucanes de Tijuana, pero alrededor de los escenarios también ocurrieron otras escenas que formaron parte de la experiencia del festival.
Entre ellas estuvieron dos espacios instalados por Tecate que llevaron la música hacia otros puntos del recorrido: una pista de baile y una experiencia dedicada a la frescura de la cerveza.
Una pista de baile para la música regional mexicana
La Pista de Baile por Tecate fue uno de los espacios de mayor tamaño dentro del festival. Su concepto giró alrededor de una actividad estrechamente ligada a la música regional: bailar.
El espacio retomó elementos asociados con la estética del género, como botas y sombreros, y funcionó durante el fin de semana como un punto de encuentro para quienes llegaron con amigos, quisieron mostrar sus pasos o simplemente terminaron compartiendo la pista con personas que acababan de conocer.
En un festival donde buena parte de la atención suele concentrarse frente a los escenarios, la pista permitió que la música se experimentara desde otro lugar. Hubo quienes llegaron directamente a bailar y quienes terminaron incorporándose conforme avanzaba la jornada.
La escena también refleja una característica de los festivales musicales actuales: la experiencia ya no ocurre únicamente durante los conciertos. Los espacios entre una presentación y otra, los encuentros casuales y las actividades alrededor de los escenarios también terminan formando parte de la memoria de un fin de semana de música.
De la fábrica al festival en menos de 24 horas
La segunda experiencia tuvo un punto de partida distinto. De la Fábrica al Festival estuvo enfocada en el proceso de elaboración y en el tiempo que transcurre entre la producción de una cerveza y su consumo.
Las cervezas servidas en este espacio tenían una temperatura de -2 °C y habían sido producidas menos de 24 horas antes, un dato que se convirtió en el elemento central de la experiencia. La propuesta consistió en acercar al público a una cerveza con un tiempo particularmente corto entre su elaboración y el momento de servirla.
Dentro del ambiente del ARRE Pepsi Black, la experiencia se integró al recorrido de los asistentes entre conciertos, encuentros y actividades. El resultado fue un espacio dedicado específicamente a la temperatura y frescura de la bebida, en contraste con la energía de la pista de baile.
La música también se construye fuera de los escenarios
Durante el 5 y 6 de septiembre, el Autódromo Hermanos Rodríguez funcionó como escenario para distintas formas de vivir la música regional mexicana. Las presentaciones de los artistas fueron el eje del festival, pero alrededor de ellas aparecieron espacios donde el público podía bailar, reunirse con sus amigos o hacer una pausa entre conciertos.
La Pista de Baile por Tecate y De la Fábrica al Festival plantearon dos experiencias diferentes dentro de ese recorrido. Una puso el cuerpo en movimiento y convirtió el baile en punto de encuentro; la otra tomó la frescura como protagonista y acercó al público al proceso que ocurre antes de que una cerveza llegue al vaso.
En ambos casos, las activaciones formaron parte de una edición de ARRE Pepsi Black marcada por la presencia de algunos de los nombres más reconocibles de la música regional mexicana y por un público que encontró formas distintas de vivir el festival más allá de los escenarios principales.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.