Septiembre suele llevar a la mesa algunos de los sabores más reconocibles de la gastronomía mexicana. Entre pozole, chiles en nogada, antojitos y otros platillos tradicionales, las celebraciones patrias también pueden ser una oportunidad para mirar con mayor atención los ingredientes que forman parte de nuestra alimentación cotidiana.

Maíz, frijol, calabaza, chaya y amaranto tienen historias vinculadas con distintas regiones de México, sus formas de cultivo y los conocimientos que las comunidades han desarrollado alrededor de ellos. Su importancia también está relacionada con la diversidad de alimentos disponibles y con la posibilidad de construir dietas variadas y nutritivas.

Para el programa Saber Nutrir, de Grupo Herdez, hablar de estos productos implica también acercarse al concepto de seguridad alimentaria. En las comunidades donde trabaja, los recursos disponibles en cada región, los conocimientos locales y las prácticas de producción forman parte de los proyectos que acompañan a las familias.

Maíz, una base de la alimentación mexicana

El maíz ocupa un lugar central en la alimentación y en los sistemas agrícolas de México desde hace siglos. Su relevancia no termina en tortillas, tamales o bebidas: existe una amplia diversidad de variedades adaptadas a las condiciones particulares de distintas regiones del país.

Esa diversidad forma parte de la agricultura mexicana y refleja la relación entre los cultivos, el territorio y las comunidades que los producen.

Frijol y la diversidad de la cocina mexicana

Pocas materias primas tienen tanta versatilidad en la cocina mexicana como el frijol. Puede incorporarse a una gran cantidad de preparaciones y constituye una fuente importante de nutrientes.

Su presencia en la alimentación cotidiana también muestra cómo las cocinas tradicionales han aprovechado los ingredientes disponibles localmente para construir comidas diversas a partir de materias primas sencillas.

Calabaza y el aprovechamiento integral de los alimentos

La calabaza representa una forma de aprovechar distintas partes de una misma planta. Dependiendo de la variedad y de las costumbres culinarias de cada región, pueden consumirse el fruto, las flores y las semillas.

Este aprovechamiento permite incorporar diferentes sabores y nutrientes a la alimentación y utilizar mejor los recursos disponibles, además de contribuir a reducir el desperdicio de alimentos.

Chaya, un ingrediente del sureste de México

En algunas regiones del sureste mexicano, la chaya forma parte de la alimentación cotidiana, aunque todavía puede resultar poco conocida para quienes viven en otras zonas del país.

Sus hojas pueden utilizarse en distintas preparaciones y su presencia en las comunidades muestra cómo la alimentación también está determinada por los recursos que ofrece cada territorio y por los conocimientos transmitidos alrededor de ellos.

Amaranto y una tradición alimentaria que permanece

El amaranto forma parte de la alimentación de distintas culturas de México desde hace siglos. Actualmente, esta semilla puede consumirse de diferentes maneras y continúa vinculada con prácticas de cultivo y aprovechamiento que forman parte del patrimonio alimentario del país.

Su permanencia también habla de la importancia de conservar los conocimientos relacionados con los alimentos y las formas en que se producen y utilizan.

Alimentación, territorio y seguridad alimentaria

Estos cinco alimentos permiten mirar la gastronomía mexicana desde una perspectiva que va más allá de las celebraciones de septiembre. Lo que llega a nuestras mesas está relacionado con la diversidad de cultivos, las condiciones de cada región y los conocimientos de las comunidades que los producen y aprovechan.

La variedad también es un componente de una alimentación nutritiva y sostenible. Contar con diferentes opciones y conocer cómo se producen puede contribuir a fortalecer los sistemas alimentarios locales.

A través de proyectos de agricultura sustentable y acompañamiento comunitario, Saber Nutrir trabaja con familias para impulsar formas de producción que aprovechen los recursos disponibles en cada región y contribuyan a una alimentación más sostenible.

Qué es Saber Nutrir y dónde trabaja

Saber Nutrir es el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez, creado para contribuir a mejorar la calidad de vida de familias mexicanas en situación de vulnerabilidad alimentaria, con especial atención al desarrollo y bienestar de los niños que viven en estas comunidades.

El programa forma parte de la estrategia de sostenibilidad de Grupo Herdez, dentro del pilar de compromiso con la comunidad, y está alineado con tres Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas: ODS 2, Hambre Cero; ODS 6, Agua Limpia y Saneamiento; y ODS 8, Trabajo Decente y Crecimiento Económico.

Entre los proyectos que ha otorgado se encuentran bancos de semillas, cocinas comunitarias, silos para almacenamiento de granos y estufas ecológicas, iniciativas orientadas a mejorar de manera integral las condiciones de vida de las familias beneficiadas.

Actualmente, Saber Nutrir tiene presencia en el Estado de México y Yucatán. Las marcas de Grupo Herdez que participan en el programa son Doña María, Herdez, Yemina, McCormick y Del Fuerte.

Para conocer más sobre el programa, se puede consultar su sitio web y sus redes sociales.