El teatro universitario cerró una nueva edición del Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) con seis obras reconocidas en su Gran Final. Las propuestas llegaron desde Baja California, Colima, Estado de México, Guanajuato, Puebla y Veracruz, y abordaron temas que van de la identidad y la pertenencia a la inteligencia artificial, la tiranía, el amor y la vejez.
La edición número 33 del FITU se realizó del 3 al 13 de septiembre y reunió a 8 mil 976 asistentes en 84 actividades. La programación incluyó obras en competencia y exhibición, espectáculos multidisciplinarios, talleres y actividades académicas, con la participación de proyectos provenientes de México y otros países.
La ceremonia de premiación y clausura tuvo lugar el 13 de septiembre en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, donde también se entregó el Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a la docencia teatral a David Olguín y Óscar Armando García Gutiérrez.
Las seis obras ganadoras del FITU 2026
La selección de la Gran Final dejó seis propuestas ganadoras, distribuidas entre las categorías de bachillerato, licenciatura y escuelas profesionales de teatro.
Demonios blancos de la Universidad de Colima
En la categoría A. Nivel Bachillerato, el reconocimiento fue para Demonios blancos, de Martín Quetzal, dirigida por Héctor Castañeda Arceo e interpretada por la compañía Orión en la frente, de la Universidad de Colima.
El jurado, integrado por Hasam Díaz, Enara Labelle y Antonio Peña, destacó la pertinencia temática, la honestidad escénica y el cuidado de la colectividad.
La obra sigue a un adolescente que enfrenta incomprensión, rechazo y violencia simbólica dentro de una sociedad que tiene dificultades para aceptar la diferencia.
Don Juan o el convidado de piedra llega desde Guanajuato
En la categoría B. Licenciatura sin especialidad en teatro, el premio fue para Don Juan o el convidado de piedra, de Jean-Baptiste Poquelin Molière, dirigida por Gemma Quiroz y presentada por el Grupo de Teatro Representativo de la ENES unidad León, en Guanajuato.
El montaje parte de la versión de Molière de El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina. Su protagonista es un hombre de origen noble que utiliza su posición y atractivo para entregarse a una serie de conquistas amorosas.
El jurado, integrado por José Emilio Hernández, Adriana Morales y Adrián Aguirre, reconoció la manera en que el montaje aborda el clásico desde el juego, la comunión y el riesgo escénico.
Puebla lleva la inteligencia artificial al escenario
La categoría C. Escuelas profesionales de teatro se dividió en cuatro subcategorías. La primera, C1. Montajes estudiantiles dirigidos por estudiantes, tuvo como ganadora a Chat GPT define «Compasión», de Mario Gutiérrez y Valeria Espina, dirigida por Isaac Parra, conocido como Nox Isaac.
La obra pertenece a la compañía Mi abuela sabe hacer helado, integrada por estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
El montaje parte de un call center cuya rutina cambia cuando llega una inteligencia artificial que toma el control de la oficina. La propuesta fue reconocida por la colaboración entre dos instituciones de perfiles distintos y por su aproximación a la competitividad del mundo capitalista.
Macbeth aparece dentro de una pesadilla en el Estado de México
La subcategoría C2. Montajes estudiantiles dirigidos por docentes fue para ¿Qué sueñas, Macbeth?, basada en la obra de William Shakespeare y adaptada por Vanessa Vázquez Ríos.
La dirección estuvo a cargo de Guadalupe Damián y el montaje fue presentado por el grupo Delirio Colectivo de CasAzul Escuela de Artes Escénicas y Audiovisuales, en Tlalnepantla, Estado de México.
Aquí Macbeth ocurre dentro de una pesadilla. Desde ese territorio, la obra enfrenta al público con las consecuencias de la tiranía y plantea una pregunta sobre quién puede romper las estructuras que permiten que el poder se mantenga.
Eterno A(hu)mor lleva el amor al lenguaje del clown
En la subcategoría C3. Montajes de personas egresadas, el reconocimiento fue para Eterno A(hu)mor, un unipersonal de Lízbeth Félix dirigido por Karen Covarrubias.
La obra pertenece a la compañía Espacio Invisible de la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Tijuana.
Su protagonista es una payasa romántica que habita un universo emocional propio. No necesita palabras para expresar lo que siente: sus gestos, movimientos y la música revelan sus deseos, contradicciones y aprendizajes alrededor del amor y la construcción de la identidad.
Hogarito habla de pertenecer desde el teatro para niñas y niños
La última obra reconocida fue Hogarito, de aquí soy (creo), de Chikle y pega teatro, bajo la dirección de Pedro Martínez, de la Universidad Veracruzana.
La propuesta ganó la subcategoría C4. Montajes para la niñez. El jurado valoró la integración de sus recursos simbólicos y lenguaje escénico, la conexión con el público, el trabajo actoral y la complejidad de su propuesta, sin recurrir a una mirada condescendiente hacia las infancias.
La historia sigue a Rulo, quien viaja cargando una casa sobre los hombros mientras intenta encontrar un lugar donde quedarse. A través del humor y el clown, el montaje plantea una travesía alrededor de aprender a cargar, soltar y pertenecer.
El FITU reunió casi 9 mil personas en 11 días
Durante los 11 días del festival se realizaron 60 eventos que reunieron 84 actividades. Las 25 obras en competencia tuvieron 2 mil 942 espectadores, mientras que las 12 obras en exhibición, provenientes de México, Chile, España y Argentina, ofrecieron 29 funciones ante 4 mil 277 personas.
A esto se sumaron seis espectáculos multidisciplinarios, con 12 funciones y 941 espectadores; seis eventos académicos que reunieron a 282 asistentes, y nueve talleres con 94 participantes.
La programación también entregó 14 menciones especiales en categorías relacionadas con ensambles vocales, actorales y escénicos, así como actuaciones destacadas. Entre las instituciones reconocidas estuvieron la Universidad de Guadalajara, la Universidad de Colima, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, la Escuela Estatal de Teatro de San Luis Potosí, el Yerevan State Theatre and Film Institute, el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y el Centro Dramático de Michoacán, entre otras.
El FITU reconoce a dos figuras de la docencia teatral
La clausura también estuvo dedicada a quienes han participado en la formación de nuevas generaciones de artistas escénicos.
El Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a la docencia teatral, creado en 2020, fue entregado a David Olguín por el Centro Universitario de Teatro (CUT) y a Óscar Armando García Gutiérrez por el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Olguín recibió el reconocimiento por su trayectoria docente y su trabajo en la formación de generaciones de creadoras y creadores escénicos. Durante la ceremonia habló del teatro como un espacio para comprender al otro y reconocerse dentro de una comunidad.
García Gutiérrez, quien fue alumno de Luisa Josefina Hernández, también dedicó parte de sus palabras a la enseñanza como una herramienta de formación humanística. Recordó a sus estudiantes y expresó su deseo de que, incluso quienes no continuaron profesionalmente en el teatro, hubieran encontrado en esa formación herramientas para convertirse en ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad.
Una edición del FITU marcada por las nuevas voces
La edición 33 del Festival Internacional de Teatro Universitario cerró bajo el concepto de “Ternura radical”, una idea que atravesó la programación y que Juan Meliá, director de Teatro UNAM, relacionó con la posibilidad de mirar y reconocer al otro dentro de un proceso colectivo.
Las seis obras ganadoras ofrecen, desde lenguajes muy distintos, un retrato de algunas de las preocupaciones que atraviesan el teatro universitario actual. Hay adolescentes enfrentando el rechazo, personajes atrapados por estructuras de poder, trabajadores frente a una inteligencia artificial, una payasa intentando comprender el amor y una figura que carga literalmente con su propia casa.
La ceremonia terminó en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón con alrededor de 400 personas y el tradicional Goya Universitario.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.