La historia de la Independencia de México suele contarse a través de batallas, conspiraciones, proclamas y personajes que terminaron convertidos en símbolos nacionales. Pero también existe una historia cotidiana alrededor de aquellos acontecimientos, la que transcurre entre alimentos, bebidas y costumbres que formaban parte de la vida de insurgentes y realistas.

Durante la guerra, algunas bebidas alcohólicas tuvieron presencia tanto entre los combatientes como entre la población civil. Un artículo de la revista Antropología Mexicana del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recoge el concepto de “coraje líquido”, utilizado para referirse al consumo de alcohol como una forma de enfrentar el miedo y las condiciones adversas del conflicto.

Mezcal, aguardiente y pulque formaban parte de ese paisaje. La guerra, además, dificultó el control de la producción y circulación de bebidas alcohólicas, mientras el consumo aumentaba en una sociedad marcada por la pobreza, la inseguridad y la incertidumbre.

El alcohol también tenía un lado menos romántico. La embriaguez frecuente podía afectar la moral de los combatientes y su desempeño durante las jornadas de guerra, convirtiéndose en un problema social dentro de un país atravesado por el conflicto.

Mezcal pulque y aguardiente durante la Independencia

El mezcal, el pulque y el aguardiente estaban presentes en distintos sectores de la sociedad novohispana. El texto de Antropología Mexicana señala que estas bebidas eran consumidas por integrantes de los grupos que participaron en la lucha y que se les atribuían efectos relacionados con la resistencia y el ánimo ante las dificultades.

El pulque tenía una historia particularmente larga en México. Su consumo estaba vinculado con las comunidades que producían y aprovechaban el maguey, mientras que los destilados como el mezcal y el aguardiente formaban parte de un panorama de bebidas que circulaban en diferentes regiones.

En medio de la guerra, estos líquidos podían tener usos que iban más allá de beberlos. Uno de los ejemplos mencionados corresponde a José María Morelos y Pavón, quien, además de consumir mezcal, lo habría utilizado para remojar carne seca y facilitar su consumo durante las largas jornadas.

Qué bebían Miguel Hidalgo Morelos e Iturbide

Las preferencias personales de algunos personajes de la Independencia también forman parte de las historias alrededor de la mesa.

Miguel Hidalgo aparece relacionado con el chocolate caliente. De acuerdo con el relato recuperado en el texto, antes de salir al atrio de la parroquia de Dolores para pronunciar el llamado Grito de Independencia, tomó una taza de chocolate preparado con agua.

El chocolate tenía una larga presencia en la cultura alimentaria de México y para entonces era una bebida asociada tanto con la vida cotidiana como con determinados espacios sociales.

Agustín de Iturbide, mientras tanto, aparece vinculado con el mezcal, destilado que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los productos emblemáticos de la tradición gastronómica mexicana.

En el caso de Morelos, el uso del mezcal para ablandar o remojar carne seca muestra otra dimensión de estas bebidas. En las condiciones de una campaña militar, los alimentos debían conservarse y transportarse, por lo que su preparación estaba determinada también por las necesidades prácticas de quienes pasaban largas temporadas fuera de casa.

El alcohol como parte de la vida durante la guerra

El consumo de bebidas alcohólicas durante la Independencia no fue exclusivo de los insurgentes. También estuvo presente entre las fuerzas realistas y entre la población civil.

El conflicto alteró las rutas de producción y distribución, dificultó los mecanismos de control y contribuyó a que las bebidas circularan en un escenario donde la vida cotidiana estaba marcada por la incertidumbre.

La idea del “coraje líquido” permite acercarse a esa dimensión menos solemne de la guerra. Beber podía relacionarse con la convivencia, el descanso o la alimentación, pero también con la intención de soportar el miedo y las condiciones físicas de un enfrentamiento prolongado.

Mirar la Independencia desde estos hábitos permite recordar que quienes participaron en ella no vivían únicamente entre discursos y campos de batalla. También comían, bebían, improvisaban y resolvían necesidades cotidianas en medio de una sociedad en transformación.

Bebidas mexicanas para celebrar las Fiestas Patrias

Actualmente, el mezcal, el pulque y el chocolate forman parte del amplio patrimonio gastronómico mexicano, aunque sus significados y formas de consumo han cambiado con el tiempo.

Para quienes quieren llevar esta relación entre historia y bebidas a la mesa durante septiembre, Fundación Herdez reúne en su sitio web 11 recetas de cócteles inspirados en sabores mexicanos, con opciones con y sin alcohol.

Entre ellas están El valiente, preparado con ron, chile jalapeño y salsa picante, y un móctel de mojito de tamarindo, que combina menta, limón, concentrado de tamarindo, miel y agua mineral.

El valiente

Ingredientes para el escarchado

  • Limón
  • Sal fina Aires de Campo

Para el cóctel

  • 1 caballito de ron
  • 1 dash de Salsa Extra Picante Tampico Búfalo
  • 10 semillas de chile jalapeño

Preparación

Escarcha el borde del caballito con limón y sal fina. Agrega las semillas de chile jalapeño, la salsa picante y finalmente el ron. Integra los ingredientes con un agitador.

Móctel de mojito de tamarindo

Ingredientes para el escarchado y decoración

  • Limón
  • Mezcla de chile en polvo y limón
  • Sal fina Aires de Campo

Para el móctel

  • 8 hojas de menta
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Jugo de 1 limón
  • 2 oz de concentrado de tamarindo
  • ¼ oz de Miel Carlota
  • Hielo al gusto
  • Agua mineral al gusto

Preparación

Escarcha el borde de un vaso con limón y la mezcla de chile en polvo y sal fina. Coloca dentro la menta, el azúcar y el jugo de limón; presiónalos suavemente para liberar los aromas de la menta.

Añade el concentrado de tamarindo y la miel, y mezcla hasta integrar. Incorpora hielo, completa con agua mineral y mezcla suavemente antes de servir.

Las bebidas también forman parte de la memoria gastronómica de un país. Algunas acompañaron momentos cotidianos de quienes vivieron la Independencia, otras adquirieron nuevos significados con el paso de los siglos. En septiembre, cuando las mesas mexicanas vuelven a llenarse de sabores tradicionales, también es posible mirar esos ingredientes desde una perspectiva histórica.