Conocí el ramen hace unos trece o catorce años gracias a que un amigo me llevó a un pequeño restaurante que se escondía en la calle de Fresas, entre Santa Mónica y Tlacoquemécatl. Era un restaurante de japoneses para japoneses, donde la mayor parte de la carta estaba escrita en japonés, aunque algunas secciones ya contaban con traducciones para las y los chilangos. Siempre pensé que pertenecía al mismo grupo que una de las tiendas de productos nipones que se encontraba a unos pasos del lugar. Desde aquel día, cada vez que andaba por la colonia Del Valle terminaba entrando a comer un ramen.

Pero la felicidad duró poco. El local cerró por ahí de 2014 y el que, para mí, era el único restaurante especializado en ramen de la entonces ciudad antes llamada Distrito Federal desapareció. Por suerte, durante los últimos años el ramen se puso de moda en la ahora llamada CDMX y hoy existen muy buenas opciones para disfrutar este platillo nipón.
Hace poco, mi mejor amiga me comentó que había ido al restaurante de ramen de Fresas, aquel al que alguna vez la llevé, y me aseguró que seguía estando delicioso. Así que tomé el GPS y me lancé a buscarlo. Terminamos llegando a Manpuku Ramen, sobre la calle de Tlacoquemécatl, justo en el local donde antes se encontraba aquella tienda japonesa. No era el mismo restaurante que conocí hace más de una década, pero el lugar olía bien y el clima era perfecto para un caldo caliente, así que no lo pensamos dos veces y entramos.

Aunque el local ocupa dos niveles, el restaurante es bastante pequeño. Apenas cuenta con unas ocho mesas y una barra con cuatro lugares adicionales. Quizá por eso, y porque se ha convertido en uno de los favoritos entre las y los amantes del ramen, suele llenarse con mucha rapidez. Mi recomendación es llegar temprano o ir con paciencia para esperar una mesa. Pero hablemos de lo importante: la comida.
La especialidad de la casa es el tonkotsu ramen, originario de Fukuoka. Se trata de un caldo elaborado a partir de huesos de cerdo cocidos durante varias horas hasta obtener una textura cremosa, espesa y llena de sabor. Y si ya conoces el tonkotsu o simplemente quieres probar algo diferente, también ofrecen versiones con caldo miso y shoyu. A partir de estas tres bases construyen una carta con suficientes combinaciones para satisfacer tanto a quienes se acercan por primera vez al ramen como a quienes ya son aficionadxs del platillo.

Para que te des una idea de lo que puedes encontrar, o de lo que ya viene calado y garantizado por nosotros, te cuento que comenzamos con una orden de gyozas fritas de cerdo y un Karaage Yakimeshi, un arroz frito acompañado de pollo karaage. Después llegaron los platos fuertes: un Delipica Chashu Kakuni Ramen y un Manpuku Karaage Chashu Ramen. El primero consiste en un ramen tonkotsu aderezado con aceite picante, chashu (láminas de panceta de cerdo) y kakuni (panceta de cerdo en cubos) marinados con salsa picante. El segundo combina el clásico caldo tonkotsu con chashu y pollo karaage.

Aquí debo confesar que todo nos pareció bastante rico y reconfortante. No era exactamente el ramen que conocí hace catorce años, pero sí un muy buen ramen a precios bastante razonables. Comimos, disfrutamos de la conversación, del ambiente relajado del lugar y nos fuimos sin sacrificar la quincena en el intento. Al final, salimos con ganas de volver pronto para probar los demás caldos y descubrir qué otras sorpresas esconde la carta de Manpuku Ramen.
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Dirección: Tlacoquemecatl #47, Tlacoquemecatl Del Valle, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: De $200 a $300 pesos
Horario: Martes a domingo de 13:00 a 19:00 hrs.
Instagram: instagram.com/manpuku_ramen

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.