La leche, ese alimento que durante la infancia suele ocupar un lugar casi automático en la rutina, pierde presencia conforme pasan los años. Con la campaña “La leche no tiene edad”, Lala plantea una conversación alrededor de ese cambio de hábitos y propone reconsiderar el papel que puede tener la leche en distintas etapas de la vida.

La iniciativa parte de un dato citado por la marca: 7 de cada 10 adultos en México no toman leche todos los días. A partir de esta cifra, el reto “Un vaso de Lala al día” busca acercar nuevamente este alimento a jóvenes y adultos, vinculándolo con situaciones cotidianas como el desayuno, el ejercicio o la preparación de bebidas y alimentos.

La campaña recurre a una idea particular para hablar de un hábito que suele asociarse con la niñez: un coro de niños cuestiona a los adultos sobre por qué dejaron de tomar leche y recuerda sus propiedades. El mensaje central es que crecer no implica necesariamente abandonar su consumo.

¿Qué beneficios tiene la leche durante la vida adulta?

La campaña también incorpora una perspectiva nutricional para explicar por qué la leche puede continuar formando parte de la alimentación después de la infancia.

Mary Carmen Mondragón, directora de Nutrición de Grupo Lala, señala que las necesidades nutricionales cambian con la edad. Durante la adolescencia, por ejemplo, se desarrolla una parte importante de la masa ósea; en la adultez cobra relevancia el mantenimiento de huesos y músculos, mientras que en edades avanzadas adquieren mayor importancia la fuerza, la movilidad y la autonomía.

Dentro de este planteamiento aparecen nutrientes como proteína, calcio y vitamina D, presentes en la leche. La campaña plantea que estos componentes pueden tener distintos grados de relevancia dependiendo de la etapa de vida y de las necesidades particulares de cada persona.

La leche también aparece vinculada con momentos cotidianos. Puede incorporarse al café, formar parte de un licuado, acompañar una comida o consumirse después de realizar actividad física.

El reto de hablar de nutrición desde la evidencia

Para complementar la campaña, Lala incorporó al doctor Mauricio González, conocido como Dr. Mau, médico internista y divulgador científico.

Su participación parte de algunas de las preguntas que suelen surgir alrededor de la alimentación durante la vida adulta: qué necesita el músculo después del ejercicio, cómo cuidar los huesos después de los 70 años, qué papel tienen el calcio, la vitamina D y la proteína durante la menopausia o cómo saber si se está consumiendo suficiente calcio.

González plantea que la leche no deja de ser relevante al alcanzar determinada edad. Según explica, el organismo continúa necesitando proteína, calcio y otros nutrimentos presentes en este alimento, aunque su importancia debe entenderse dentro de la alimentación y las necesidades de cada persona.

La conversación también se relaciona con temas como el mantenimiento de la masa muscular, la salud ósea y el envejecimiento saludable. El especialista subraya que estos objetivos dependen de hábitos sostenidos y de una alimentación equilibrada, por lo que ningún alimento funciona de manera aislada.

La leche cambia de lugar en las rutinas cotidianas

Uno de los puntos centrales de “La leche no tiene edad” es precisamente modificar la asociación entre este alimento y la infancia.

La campaña presenta distintas edades, familias y estilos de vida para mostrar algunas de las formas en que puede consumirse actualmente. El café de la mañana, los licuados y las preparaciones después del ejercicio forman parte de los escenarios propuestos.

También se integran distintas categorías del portafolio de la marca, entre ellas Leche Lala, Lala 100 y Café con Lala, con la intención de relacionarlas con diferentes preferencias y momentos de consumo.

Claudia Reyes, directora de Marketing de Lala Masterbrand, explica que la iniciativa pretende acompañar los cambios en los hábitos de las personas y mantener la conversación sobre los beneficios de la leche desde distintas etapas de la vida.

El reto “Un vaso de Lala al día” queda así planteado alrededor de una idea sencilla: la relación con la leche puede cambiar conforme crecemos, pero el alimento no está necesariamente limitado a una edad. Un vaso, un café, un licuado o una preparación pueden ser distintas maneras de incorporarla a la rutina.