Después de cinco décadas dedicadas principalmente a la pintura abstracta, José Luis Bustamante decidió modificar las reglas de su propio lenguaje. El resultado podrá verse en Oaxaca a partir del 5 de septiembre con Bustamante y la Capilla, una exposición que reúne 49 obras inéditas y marca una nueva etapa en la trayectoria del artista.
La muestra será inaugurada en el Museo de las Culturas de Oaxaca, ubicado en el exconvento de Santo Domingo, donde permanecerá durante cuatro meses, hasta los primeros días de enero.
El cambio es evidente desde los materiales. Los grandes óleos y la exuberancia que han caracterizado parte de la producción de Bustamante ceden espacio a una obra construida con collage, tinta, acuarela, óleo, grafito, escritura, texturas y distintos tipos de papel. El gesto y el grafismo adquieren un peso particular, mientras las superficies dejan de funcionar como simples soportes para convertirse en parte de la composición.
“Es realmente una novedad para todos mis seguidores, espectadores, para todos los que conocen mi pintura; es diferente”, explica el artista sobre esta producción, que hasta ahora había permanecido fuera de las salas de exposición.
Bustamante y la Capilla reúne 49 obras inéditas en Oaxaca
Las piezas que integran la exposición fueron seleccionadas de un conjunto de más de 250 obras. Las 49 elegidas están organizadas en cinco series desarrolladas a lo largo de varios años, entre ellas Muros, La Voz de la Materia y Cartas del Tiempo.
En estas obras aparecen superficies intervenidas, signos, trazos y fragmentos de escritura. La materia adquiere una presencia particular a través de papeles artesanales elaborados con fibras de maíz, plátano y yuca, además de cartones y otros materiales que el artista modifica mediante incisiones, color y nuevas texturas.
Bustamante plantea que estos soportes tienen una participación activa en la obra. “Los papeles en sí hablan”, señala, al referirse a la manera en que sus colores, fibras y texturas dialogan con las intervenciones realizadas sobre ellos.
El resultado se aleja de una pintura entendida únicamente desde el color y la superficie. Hay una exploración de los materiales y de las posibilidades expresivas que aparecen cuando distintas técnicas conviven en una misma pieza.
La experimentación de José Luis Bustamante comenzó durante la pandemia
El origen de esta etapa puede situarse alrededor de 2020, aunque fue durante los años de la pandemia cuando la experimentación tomó mayor intensidad.
Desde su estudio en Tepoztlán, Morelos, Bustamante trabajó en aislamiento, realizó collages, probó materiales y desarrolló distintas posibilidades para ampliar su forma de crear. A partir de 2024, ese conjunto de exploraciones comenzó a adquirir una estructura más definida hasta convertirse en la exposición que ahora abandona por primera vez su taller.
El nombre de la muestra también tiene una lectura personal. Para el artista, la “Capilla” es su estudio, entendido como claustro y espacio interior, pero el concepto adquiere una segunda dimensión al trasladarse al exconvento de Santo Domingo, un recinto con una fuerte presencia histórica y espiritual en Oaxaca.
Una nueva etapa para un artista con cinco décadas de trayectoria
La exposición representa también el regreso de Bustamante a Oaxaca, pocos meses después de una muestra presentada en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (Mupo). Ahora, sus nuevas piezas dialogarán con una ciudad vinculada profundamente con la historia y la tradición de las artes plásticas en México.
Después de 50 años de trayectoria, el artista plantea esta transformación como parte de una búsqueda que todavía permanece abierta. Cambiar de materiales y técnicas no significa abandonar lo construido durante décadas, sino ponerlo nuevamente a prueba.
“Siempre seguiré buscando. Eso es lo interesante en un artista: encontrar nuevas fórmulas, nuevas expresiones, seguir desarrollándote, seguir evolucionando y, sobre todo, seguir proponiendo”, afirma Bustamante.
Bustamante y la Capilla será inaugurada el 5 de septiembre de 2026 en el Museo de las Culturas de Oaxaca, en el exconvento de Santo Domingo, y permanecerá abierta durante cuatro meses, hasta los primeros días de enero.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.