Un perro que se rasca después de salir al parque puede no estar haciendo nada fuera de lo común. Lo mismo ocurre con lamerse las patas de vez en cuando o perder un poco de pelo. El problema aparece cuando esas conductas se vuelven frecuentes, intensas o persistentes.

La piel puede ofrecer algunas pistas sobre el estado de salud de una mascota. Comezón, pérdida de pelo, enrojecimiento, descamación, costras, lesiones o cambios en el olor pueden relacionarse con diferentes problemas dermatológicos, desde parásitos e infecciones hasta alergias.

Una de las enfermedades que puede provocar estos signos es la dermatitis atópica, un padecimiento inflamatorio y alérgico, crónico y recurrente que puede afectar hasta al 15% de los perros. Su desarrollo está relacionado con factores genéticos, alteraciones de la piel, respuesta inmunitaria y condiciones ambientales.

En el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, especialistas en salud animal llaman la atención sobre la importancia de no considerar normales aquellos cambios que se mantienen durante el tiempo y consultar a un médico veterinario.

Qué es la dermatitis atópica en perros

La dermatitis atópica puede comenzar desde edades tempranas, generalmente entre los 4 meses y los 3 años. Algunas razas presentan una mayor predisposición, entre ellas el Golden Retriever, Labrador Retriever, West Highland White Terrier, Pastor Alemán y Bulldog Francés, aunque la aparición de la enfermedad también depende de factores ambientales.

La comezón suele ocupar un lugar central entre sus manifestaciones. Sin embargo, identificarla a partir de un solo síntoma no es suficiente para determinar que un perro tiene dermatitis atópica.

Distintas enfermedades de la piel pueden presentar señales parecidas. Parásitos, infecciones y alergias pueden provocar rascado, irritación o pérdida de pelo, por lo que el diagnóstico requiere revisar la historia clínica del animal, sus signos y descartar otras causas.

“Uno de los principales retos en dermatología veterinaria es que muchas señales pueden parecer normales para los tutores”, explicó el Dr. Alejandro Sánchez, Médico Veterinario y Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en México.

El especialista señala que los problemas dermatológicos pueden tener distintos orígenes y que un mismo signo, como la comezón, puede responder a causas diferentes. Por ello, la evaluación debe realizarse de manera individual.

Seis señales de problemas dermatológicos en perros

Observar cambios en la piel y el comportamiento no permite establecer un diagnóstico, pero puede ayudar a detectar que algo está ocurriendo. Estas son seis señales que conviene tener presentes.

1. Se rasca con mayor frecuencia

Si el rascado se vuelve repetitivo o aumenta respecto al comportamiento habitual, conviene prestar atención. No es necesario esperar a que aparezcan lesiones para consultar con un médico veterinario.

2. Se lame, frota o muerde determinadas zonas

Lamerse constantemente las patas, frotar el cuerpo contra muebles o morder una zona específica pueden ser intentos de aliviar la comezón.

3. Presenta pérdida de pelo o zonas sin pelo

Una caída de pelo mayor a la habitual, áreas localizadas sin pelo o un pelaje quebradizo pueden estar relacionados con diferentes enfermedades dermatológicas.

4. La piel cambia de apariencia

Enrojecimiento, descamación, costras, engrosamiento u oscurecimiento son algunos de los cambios que pueden acompañar distintos padecimientos de la piel.

5. Aparece un olor diferente o persistente

Los cambios en el olor de la piel también pueden acompañar algunas alteraciones dermatológicas y, en determinados casos, infecciones secundarias.

6. Modifica su comportamiento o rutina

La comezón persistente puede afectar la vida cotidiana de un perro. Una mascota que se rasca o lame constantemente puede dormir menos, mostrarse inquieta o dejar de realizar actividades que antes formaban parte de su rutina.

La dermatitis atópica no tiene una cura definitiva

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica y no tiene una cura definitiva, pero existen estrategias para controlar sus manifestaciones, especialmente la inflamación y la comezón, además de atender posibles infecciones secundarias cuando aparecen.

El manejo depende de cada paciente. Debido a que sus signos pueden coincidir con los de otros problemas dermatológicos, el médico veterinario debe determinar primero qué está provocando las alteraciones antes de establecer un tratamiento.

Esto también explica por qué normalizar el rascado constante o una pérdida de pelo persistente puede retrasar la atención. Una señal aislada no necesariamente significa que exista una enfermedad, pero un cambio que permanece o empeora merece ser revisado.

La piel como una señal del bienestar de los perros

La piel funciona como una barrera de protección del organismo y también puede ofrecer información sobre cambios que ocurren en la salud de una mascota. Observarla forma parte de los cuidados cotidianos, igual que prestar atención a su alimentación, comportamiento y rutinas.

La recomendación de especialistas de MSD Salud Animal es consultar al médico veterinario cuando los cambios en la piel o el comportamiento persisten. La investigación científica, el trabajo veterinario y la observación responsable de los tutores son elementos importantes para detectar y manejar las enfermedades dermatológicas.

Más que identificar una enfermedad por cuenta propia, se trata de reconocer cuándo algo ha dejado de ser parte del comportamiento habitual. En un perro, un rascado que se repite todos los días puede ser una señal pequeña de un problema que necesita atención.