En el verano de 1938, Europa todavía no ha entrado oficialmente en guerra, pero el ambiente ya está marcado por la incertidumbre. En ese momento, tres niños de distintas regiones del continente, Lizzy, Alex y Riki, se conocen durante unas vacaciones. Entre juegos y aventuras construyen una amistad que parece destinada a sobrevivir al paso del tiempo.

Antes de separarse, hacen una promesa: seguir siendo amigos para siempre, sin importar lo que ocurra.

La historia cambia poco después. Las señales de una Europa cada vez más hostil comienzan a alcanzar a sus familias y los tres niños terminan enfrentándose a circunstancias que ninguno de ellos puede comprender del todo. A partir de ahí comienza la nueva novela de Ruperto Long, inspirada en hechos reales y ambientada durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

La mirada infantil permite recorrer uno de los periodos más oscuros del siglo XX desde una perspectiva marcada por la confusión, el miedo y la necesidad de aferrarse a los vínculos conocidos.

Una amistad marcada por la guerra y el Holocausto

Lizzy, Alex y Riki emprenden caminos distintos cuando la guerra transforma sus vidas. Cada uno tendrá que enfrentarse a situaciones de peligro, pérdidas y privaciones, mientras el mundo que conocían desaparece progresivamente.

La novela sigue esas tres historias y muestra cómo la guerra también modifica las relaciones personales. La amistad que comenzó durante unas vacaciones se convierte en un recuerdo y, al mismo tiempo, en una promesa que acompaña a los protagonistas durante los años de persecución y violencia.

En medio de ese escenario aparecen también personas dispuestas a ayudar. Son personajes que no necesariamente ocupan un lugar en los grandes relatos históricos, pero que toman decisiones capaces de cambiar el destino de otros.

Long incorpora así la figura de los héroes anónimos, personas que frente a la persecución y la barbarie decidieron arriesgarse para proteger a alguien más.

La infancia frente a un mundo que dejó de ser comprensible

Uno de los elementos centrales de la novela es la distancia entre la mirada de los niños y la realidad que enfrentan. Lizzy, Alex y Riki pertenecen a un mundo de juegos y amistades, pero terminan obligados a entender conceptos que corresponden al universo de los adultos: odio, persecución, violencia e injusticia.

Esa tensión permite que la historia recorra acontecimientos históricos desde una perspectiva íntima. El conflicto no aparece únicamente como una sucesión de grandes acontecimientos, sino como algo que llega a las familias, separa a las personas y modifica la vida cotidiana.

Cada protagonista enfrenta la guerra desde circunstancias diferentes. Hay pérdidas y momentos de desesperación, pero también encuentros con personas capaces de actuar desde la solidaridad.

La amistad funciona entonces como un refugio frente a una realidad que cambia demasiado rápido. La promesa hecha en 1938 adquiere un nuevo significado cuando mantener un vínculo puede convertirse en una forma de resistir.

Ruperto Long y su recorrido como escritor

Ruperto Long nació en Rosario, Colonia, Uruguay. Es ingeniero, escritor y político. En 2013 recibió la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa en grado de Caballero y, en 2015, la Medalla al Mérito Juan Zorrilla de San Martín por sus obras sobre Lautréamont y Ferrer.

A lo largo de su trayectoria también ocupó distintos cargos públicos. Fue senador de la República, presidente de la Administración de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) y presidente del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU). Actualmente es ministro del Tribunal de Cuentas de la República.

Como escritor ha publicado Piantao. Balada para Horacio Ferrer (Aguilar, 2014), No dejaré memorias. El enigma del Conde de Lautréamont (Aguilar, 2012), Hablando claro (Cruz del Sur, 2009) y Che Bandoneón. Por el cielo que soñamos juntos (Cruz del Sur, 2002).

Junto con el músico Alberto Magnone creó el espectáculo Lautréamont en clave de tango, presentado en Francia, Bélgica, Argentina y Uruguay. También ha participado en seis libros colectivos publicados en Uruguay, Brasil y Paraguay.

Su trayectoria incluye otras distinciones, entre ellas el Premio Eslabón Solidario por su apoyo a personas con discapacidad, el Premio Jerusalén de 2012, el Premio World Trade Center, el Premio Morosoli por la creación de Espacio Ciencia y el Premio Génesis a los inventores nacionales.

Una novela sobre memoria esperanza y resistencia

La historia de Lizzy, Alex y Riki parte de una promesa infantil para recorrer un periodo en el que millones de personas vieron transformadas sus vidas por la guerra y el Holocausto.

Ruperto Long utiliza esa amistad como hilo conductor para acercarse a la supervivencia, el amor, la solidaridad y la capacidad de resistir en circunstancias extremas. Frente a la dimensión histórica del conflicto, la novela coloca la atención en decisiones individuales y en esos pequeños actos de ayuda que pueden adquirir una dimensión enorme cuando todo alrededor se derrumba.

La promesa del verano de 1938 queda así suspendida sobre la historia como una pregunta: qué significa permanecer junto a alguien cuando el mundo que conocían ha dejado de existir.