El estrecho de Ormuz vuelve a ocupar un lugar central en la conversación sobre el futuro de la economía mundial. La vía marítima que conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán concentra una parte importante del comercio energético y, ante la tensión entre Estados Unidos e Irán, su importancia trasciende las fronteras de Medio Oriente.
Así lo planteó Aboud Onji, especialista en relaciones internacionales y experto en Oriente Medio, durante su participación en el podcast Norte Económico, de Grupo Financiero Banorte. Desde su perspectiva, la evolución del conflicto podría modificar durante los próximos años los flujos de energía, las rutas comerciales y el equilibrio entre las principales potencias.
El análisis parte de una premisa: para entender las posibles consecuencias económicas del conflicto hay que mirar hacia las rutas por donde circulan los hidrocarburos.
El estrecho de Ormuz y su importancia para la economía mundial
De acuerdo con Onji, cerca del 25% del comercio marítimo de petróleo y alrededor del 20% del gas natural licuado del mundo transitan por el estrecho de Ormuz.
Esa concentración convierte a la zona en un punto especialmente sensible para los mercados energéticos. Cualquier cambio en las condiciones de navegación o en las relaciones entre los países involucrados puede tener repercusiones que lleguen mucho más lejos de la región.
Por ello, el precio de la energía será uno de los indicadores a seguir para observar cómo evoluciona el escenario internacional. El comportamiento de los mercados energéticos puede repercutir en el comercio y en distintas actividades económicas fuera de Medio Oriente.
Para Onji, el conflicto debe leerse principalmente desde esta dimensión energética. “No es una guerra de ideologías, como tratan de demostrarla. Es un tema de un conflicto bastante concentrado en el tema energético y su impacto escala a todo el mundo”, señaló.
Una etapa de tensión sin una resolución definitiva
Frente a la posibilidad de una escalada mayor, el especialista considera que uno de los escenarios más probables para los próximos meses es la permanencia de una llamada “zona gris”.
El concepto describe un periodo marcado por momentos de tensión seguidos por etapas de relativa calma, sin llegar necesariamente a una escalada mayor, pero tampoco a una solución definitiva del conflicto.
La permanencia de este escenario también dejaría abiertos espacios para la negociación y la mediación internacional. Para los distintos actores involucrados, mantener cierto margen de diálogo puede ofrecer incentivos frente al costo que tendría una confrontación de mayor escala.
La evolución de esas tensiones será relevante para los mercados, particularmente en lo relacionado con los precios de la energía y las rutas comerciales.
Arabia Saudita gana peso en el nuevo equilibrio regional
El posible reacomodo de Medio Oriente también modifica el papel de algunos países. Onji identifica a Arabia Saudita como uno de los actores que han fortalecido su posición estratégica.
El país ha consolidado, según el especialista, su papel como centro de decisión regional y como aliado importante para Estados Unidos. A esto se suman perspectivas positivas para su crecimiento económico, factores que podrían aumentar su influencia dentro del nuevo escenario.
Pakistán y Qatar aparecen también en este mapa por sus esfuerzos de mediación. Su participación les ha permitido adquirir una mayor relevancia geopolítica mientras las relaciones entre los principales actores de la región atraviesan un periodo de tensión.
China amplía su margen de influencia en Medio Oriente
China representa otro de los elementos que podrían definir el nuevo equilibrio. Onji destaca su capacidad para mantener relaciones con distintos actores de Medio Oriente mediante una estrategia flexible.
Esta posición permite a China ampliar su margen de influencia sin quedar limitada a una sola alianza regional. El resultado podría ser un escenario internacional con varios centros de poder, en lugar de un mapa dominado por relaciones bilaterales entre las mismas potencias.
La evolución de esas relaciones será una de las claves para entender qué tipo de equilibrio emerge después del conflicto.
Energía y geopolítica marcarán la siguiente etapa
Más allá de las decisiones inmediatas de los gobiernos, el comportamiento de los precios energéticos, las rutas comerciales y las alianzas regionales permitirá observar hacia dónde se mueve la economía internacional.
El análisis de Aboud Onji apunta a un escenario de ajustes graduales, donde la tensión entre Estados Unidos e Irán forma parte de una transformación más amplia de las relaciones de poder en Medio Oriente.
En ese proceso, el estrecho de Ormuz seguirá siendo un punto estratégico. Lo que ocurra alrededor de esta ruta energética puede tener consecuencias para los mercados y para países que, aunque estén lejos del conflicto, dependen de la estabilidad del comercio internacional de petróleo y gas.
La entrevista completa con Aboud Onji forma parte de Norte Económico, el podcast de Grupo Financiero Banorte en: https://linktr.ee/NorteEconomico

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