Llegar a una ciudad nueva puede ser sencillo o convertirse en el primer dolor de cabeza del viaje. Después de recoger el equipaje comienza otro trayecto, a veces subestimado: encontrar cómo salir del aeropuerto y llegar al hotel, al centro urbano o al siguiente destino.

Una encuesta realizada por Mozio, plataforma especializada en transporte terrestre, señala que 39% de los viajeros considera que el traslado entre el aeropuerto y su alojamiento es la parte más estresante de viajar fuera de su país.

En México, donde una parte importante del movimiento aéreo se concentra en unos cuantos aeropuertos, la conexión terrestre adquiere especial relevancia. Según datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), los 10 aeropuertos con mayor tráfico concentran cerca del 80% del movimiento aéreo nacional.

La distancia, sin embargo, cuenta solo una parte de la historia. También importa cuántas alternativas existen para continuar el viaje una vez que el avión toca tierra.

AICM, Guadalajara y Tijuana destacan por su conectividad

A partir de factores como la distancia respecto al centro urbano y la variedad de opciones de transporte, Mozio identificó al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), Guadalajara y Tijuana entre las terminales con traslados más sencillos hacia sus respectivas ciudades.

El AICM parte con una ventaja evidente: se encuentra aproximadamente a cinco kilómetros del Centro Histórico de la Ciudad de México. Pero su fortaleza está también en la cantidad de alternativas disponibles. Desde sus terminales es posible continuar el viaje en Metro, Metrobús, taxi, transporte privado y autobuses foráneos, con opciones para desplazarse hacia distintos puntos de la capital y otras ciudades cercanas.

Guadalajara también ha ampliado sus posibilidades de conexión con la ciudad. El aeropuerto cuenta con la Línea 5 de Mi Macro Aeropuerto, que comunica la terminal aérea con distintos puntos de la zona metropolitana.

En Tijuana existe una particularidad que modifica por completo la lógica del traslado aeroportuario. El Cross Border Xpress (CBX) permite conectar directamente con San Diego, mientras que la terminal también cuenta con autobuses interurbanos y transporte privado.

La conclusión del análisis resulta bastante práctica: un aeropuerto cercano ayuda, pero tener distintas formas de salir de él puede ser todavía más determinante.

Qué aeropuertos están más cerca del centro de la ciudad

La ubicación continúa siendo un factor importante. De acuerdo con el análisis de Mozio, los aeropuertos situados a menos de 10 kilómetros del centro urbano ofrecen una ventaja en materia de tiempos de traslado.

En este grupo aparecen el AICM, aproximadamente a cinco kilómetros del Centro Histórico; el aeropuerto de Tijuana, a unos ocho kilómetros del centro; y los de Ciudad del Carmen y Loreto, ambos a menos de tres kilómetros de sus respectivos centros urbanos.

La cercanía, sin embargo, no garantiza que el trayecto sea sencillo.

Guadalajara, Cancún, Hermosillo y Mérida forman un segundo grupo, con aeropuertos ubicados entre 10 y 20 kilómetros de sus centros urbanos. La distancia todavía permite desplazamientos relativamente rápidos, aunque las opciones de transporte disponibles varían considerablemente de una ciudad a otra.

Ahí aparece una diferencia que puede pasar inadvertida al momento de comprar un vuelo: dos aeropuertos pueden encontrarse a una distancia similar del centro, pero ofrecer experiencias completamente distintas al momento de salir de la terminal.

Cancún enfrenta el reto de la conexión terrestre

El Aeropuerto Internacional de Cancún es uno de los casos donde la distancia y la conectividad cuentan una historia distinta.

Aunque el aeropuerto es uno de los principales puntos de entrada turística del país, el análisis señala una dependencia importante de taxis y vehículos de alquiler. La falta de transporte masivo que conecte directamente la terminal con la zona hotelera limita las alternativas disponibles para los pasajeros.

Una situación parecida ocurre en Loreto y Ciudad del Carmen. Ambos aeropuertos tienen una ubicación relativamente cercana a sus centros urbanos, pero cuentan con menos opciones de movilidad, por lo que los viajeros dependen en mayor medida de los taxis.

La comparación deja una idea sencilla: estar cerca del centro no sirve de mucho si el pasajero tiene pocas maneras de recorrer ese último tramo.

La última milla también importa para el turismo

El problema de la conectividad aeroportuaria no termina en el transporte de turistas. El crecimiento de terminales como Monterrey, Tijuana y los aeropuertos de la región del Bajío también plantea la necesidad de mejorar las conexiones entre aeropuertos, centros logísticos y corredores industriales.

La llamada última milla, es decir, el tramo final que conecta al pasajero o la mercancía con su destino, tendrá un papel cada vez mayor conforme aumente el flujo de viajeros y carga.

Otro elemento que entra en esta discusión es el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), incorporado entre los 10 aeropuertos con mayor movimiento. Su crecimiento abre posibilidades para distribuir pasajeros, impulsar el turismo en el Valle de México y fortalecer la movilidad hacia nuevos polos de desarrollo.

Para que esa redistribución funcione, la conexión terrestre seguirá siendo una pieza fundamental. Tener más vuelos no resuelve por sí mismo el problema de cómo llegar desde la pista hasta el destino final.

Qué hace que un aeropuerto esté bien conectado

El análisis de Mozio apunta a tres factores principales que ayudan a explicar por qué algunos aeropuertos ofrecen una llegada más sencilla que otros:

  • Distancia respecto al centro urbano, especialmente cuando es menor a 10 kilómetros.
  • Diversidad de opciones de transporte, desde transporte público hasta servicios privados.
  • Conexiones interurbanas, relevantes para quienes no tienen como destino final la ciudad donde aterrizan.

La discusión sobre la conectividad aeroportuaria, por tanto, va más allá de construir nuevas terminales o aumentar las rutas aéreas. Para el viajero, el viaje continúa después de aterrizar. Y ese último trayecto puede determinar buena parte de la primera impresión que tendrá de una ciudad.