Diego murió en los atentados de Madrid de 2004, cuando apenas era un niño. Perdió la vida en uno de los trenes atacados y, a pesar del paso del tiempo, Irene, su madre, nunca quiso aceptar su muerte. Ella decidió ignorar la realidad y refugiarse en un mundo donde Diego sigue vivo. Para ella, su hijo aún va a la escuela, hace la tarea y hasta tiene problemas con la gramática.
Óscar es un cobarde. O, al menos, eso es lo que él cree. Es maestro, pero hoy se siente incapaz de volver a dar una clase. Todo comenzó cuando descubrió a un alumno de trece años fumando a escondidas durante el recreo. Molesto, le quitó la cajetilla y lo amenazó con llevarlo con el director. Sin embargo, el niño respondió empujándolo por las escaleras y golpeándolo brutalmente mientras una compañera grababa toda la agresión. El video terminó circulando por internet y, desde ese día, Óscar abandonó la enseñanza.
Todos los lunes, Óscar se reunía en una banca del parque frente al lago con su antiguo maestro, el señor Hierofante. Durante una de esas conversaciones, su mentor le habló de una mujer que buscaba un profesor particular para regularizar a su hijo. Así fue como el maestro cobarde terminó dándole clases a Diego, un niño que ya no existía en este plano. Pero no, Óscar nunca habló con un fantasma. En realidad, lo que intentaba era ayudar a Irene a enfrentar un duelo que llevaba años evitando. Lo que nunca imaginó fue que, conforme avanzaran las lecciones, sería él quien comenzaría a cuestionar su propia realidad.
El Charco Inútil es una intensa obra escrita por el dramaturgo español David Desola, a quien quizá conozcas por haber coescrito el guion de El Hoyo. A partir de una premisa aparentemente sencilla, la historia cuestiona la forma en que el duelo puede distorsionar la percepción de la realidad. Todo ocurre dentro de una atmósfera de thriller psicológico que, de vez en cuando, encuentra pequeños respiros gracias a un humor muy bien dosificado. El resultado es una obra que atrapa desde los primeros minutos, justo cuando el espectador/espectadora descubre que Diego murió años atrás.
En esta ocasión, la puesta en escena llega al Teatro Helénico bajo la dirección de Ruby Tagle y con las actuaciones de Paulina Treviño, Juan Ríos Cantú y Miguel Cooper. Los tres ofrecen interpretaciones sólidas y muy histriónicas, sin caer nunca en la sobreactuación. Cada uno imprime una personalidad muy definida a su personaje y consigue equilibrar con precisión el humor, el drama y los momentos de mayor intensidad emocional, convirtiéndose en uno de los grandes aciertos del montaje.
Además, la propuesta visual es simplemente espectacular. La historia transcurre en tres espacios perfectamente definidos. En primer plano, delimitado por un sendero de arena y una banca que se desplaza constantemente sobre el escenario, se encuentra el parque donde Óscar y Hierofante intercambian ideas e impresiones sobre el caso de Irene. Al fondo aparecen la cocina de Irene y el cuarto de Diego, dos escenarios que llaman la atención desde el primer momento. La cocina está completamente bañada de amarillo, un color que podría representar la imaginación y la necesidad de Irene por sostener su fantasía. En contraste, el cuarto de Diego está cubierto de azul, un tono que parece reflejar la ausencia, la tristeza y el peso emocional que ese espacio ejerce sobre quienes lo habitan. Ambos escenarios aparecen y desaparecen detrás de una gran cortina, creando un juego de luces, colores y transiciones que termina por reforzar la sensación de estar atrapados entre dos realidades.
Más allá de sus giros narrativos y de su cuidada propuesta escénica, El Charco Inútil plantea una pregunta incómoda. ¿Qué ocurre cuando el dolor se vuelve tan grande que la mentira comienza a sentirse más soportable que la verdad? La obra nunca ofrece respuestas sencillas. Prefiere dejar que sea el espectador/espectadora quien complete las piezas mientras acompaña a sus personajes en un viaje donde la memoria, la culpa y la esperanza chocan constantemente.
Es una puesta en escena que mantiene la tensión prácticamente de principio a fin y que demuestra que no hacen falta grandes efectos para construir un thriller efectivo. Basta una buena historia, actuaciones convincentes y una dirección que entienda cuándo guardar silencio y cuándo permitir que las emociones ocupen todo el escenario. Si disfrutas de las obras que te obligan a salir del teatro pensando durante horas en lo que acabas de ver, El Charco Inútil merece un lugar en tu lista.
Datos Generales
Lugar: Teatro Helénico – Av. Revolución #1500, Guadalupe Inn, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: $427 y $525 pesos
Funciones: Jueves y viernes a las 20:00 hrs., sábados a las 19:00 hrs. y domingos a las 18:00 hrs.
Fecha de la temporada: Hasta el 30 de agosto, 2026.
Dramaturgia: David Desola
Dirección: Ruby Tagle
Actuaciones: Juan Ríos, Paulina Treviño y Miguel Cooper


Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.