La figura del padre ausente atraviesa millones de historias familiares, aunque pocas veces ocupa el centro de la conversación pública. Esa experiencia, marcada por preguntas sin respuesta, recuerdos fragmentados y emociones que suelen permanecer en silencio, es el punto de partida de Las calcetas de mi padre, una obra escrita, dirigida y protagonizada por Daniel Ortiz Velázquez, que tendrá una breve temporada en el Teatro Sergio Magaña del 13 al 21 de agosto.

La puesta en escena regresa a los escenarios con seis funciones y una premisa que resuena en distintas generaciones: ¿qué ocurre cuando alguien está a punto de convertirse en padre y debe enfrentarse a la historia que heredó de quien nunca estuvo realmente presente?

Una obra sobre paternidad, memoria y reconstrucción emocional

La historia sigue a Daniel, un hombre que está próximo a vivir la experiencia de la paternidad. Mientras se prepara para la llegada de su hijo, comienza a cuestionarse qué significa realmente estar presente en la vida de otra persona.

La muerte de su padre, una figura distante durante gran parte de su vida, lo obliga a revisar recuerdos, ausencias y conversaciones que nunca ocurrieron. A partir de ese proceso, la obra construye un recorrido entre el pasado y el presente, donde la memoria se convierte en una herramienta para comprender la propia identidad.

Inspirada en una experiencia personal de Ortiz Velázquez, la puesta en escena transforma una historia íntima en una reflexión que dialoga con realidades compartidas por muchas familias mexicanas.

El origen de la obra nació con una pregunta sobre la propia paternidad

Según ha explicado el dramaturgo, el proyecto comenzó tras el nacimiento de su hijo.

Ese acontecimiento despertó cuestionamientos sobre el papel de los padres en la crianza y reabrió una herida relacionada con la ausencia de su propio progenitor. Un mensaje recibido durante el Día del Padre se convirtió en el detonante de un proceso terapéutico que más tarde encontró forma sobre el escenario.

El resultado es una obra que examina las consecuencias emocionales del abandono, pero que también plantea la posibilidad de construir nuevas formas de ejercer la paternidad desde la cercanía, el cuidado y la responsabilidad afectiva.

Un universo escénico construido a partir de la infancia

La propuesta visual de Las calcetas de mi padre utiliza símbolos vinculados con la niñez para articular la narrativa.

La escenografía toma como referencia la forma de un balón de futbol, objeto asociado al vínculo incompleto entre padre e hijo. Al mismo tiempo, el espacio remite a una habitación infantil donde conviven recuerdos, juegos y emociones que permanecen presentes a pesar del paso del tiempo.

Vestuario, iluminación y diseño sonoro acompañan esta exploración de la memoria, creando un ambiente que oscila entre la evocación y la introspección.

Funciones accesibles con interpretación en Lengua de Señas Mexicana

Como parte de esta temporada, la producción incorporará funciones accesibles para la comunidad sorda.

Las presentaciones del 13 y 14 de agosto contarán con interpretación en Lengua de Señas Mexicana, a cargo de Antonio Saracruz, una medida que busca ampliar el acceso a las artes escénicas y acercar la obra a públicos diversos.

Cuándo y dónde ver Las calcetas de mi padre

La obra tendrá una temporada de seis funciones en el Teatro Sergio Magaña, ubicado en Sor Juana Inés de la Cruz 114, Santa María la Ribera, Ciudad de México.

Fechas:

  • 13, 14, 15, 16, 20 y 21 de agosto

Horarios:

  • Jueves 13 y 20 de agosto, 20:00 horas
  • Viernes 14 y 21 de agosto, 20:00 horas
  • Sábado 15 de agosto, 19:00 horas
  • Domingo 16 de agosto, 18:00 horas

La puesta en escena tiene una duración de 70 minutos y está recomendada para adolescentes y adultos.

Detrás del montaje se encuentran Topati Producciones y la compañía Me dijo, Le dijo, Le Dije, agrupación que celebra diez años de trayectoria y que ha presentado trabajos como Hoy se murió mi tortuga, Carretera de mar, Sólo quiero regresar, Un conejo sin suerte y Pez globo.