¿Qué se hereda de un padre que no estuvo? ¿Puede una persona aprender a ejercer la paternidad cuando su propia infancia estuvo marcada por la ausencia? Estas preguntas atraviesan Las calcetas de mi padre, obra escrita, dirigida y protagonizada por Daniel Ortiz Velázquez, que regresa al Teatro Sergio Magaña con una temporada de seis funciones.

La puesta en escena se presentará los días 13, 14, 15, 16, 20 y 21 de agosto de 2026, en Santa María la Ribera. A partir de una experiencia personal, Ortiz construye una historia sobre la memoria familiar, el abandono y la posibilidad de transformar una herida antes de transmitirla a la siguiente generación.

Una historia sobre convertirse en padre después del abandono

La obra sigue a Daniel, un hombre que está a punto de convertirse en padre. La llegada de su hijo, en lugar de representar únicamente un momento de alegría, abre una serie de preguntas sobre su propia historia.

Su padre fue una figura distante y su muerte lo obliga a revisar recuerdos, enojos y conversaciones que quedaron pendientes. Mientras se prepara para asumir la paternidad, el protagonista se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿cómo estar presente para un hijo cuando no se tuvo ese referente?

El punto de partida está inspirado en la experiencia del propio Daniel Ortiz Velázquez. El nacimiento de su hijo detonó una reflexión personal sobre lo que significa ser padre y, posteriormente, un proceso terapéutico que terminó convirtiéndose en material para la obra.

“Su llegada despertó en mí muchas preguntas sobre la paternidad y su significado”, explica Ortiz. El detonante fue un mensaje que recibió de su propio padre durante el Día del Padre, una felicitación que le provocó enojo debido a la ausencia que había marcado su relación.

A partir de aquella experiencia, el creador comenzó a reconocer una herida que también aparece en otras historias familiares.

La paternidad como una responsabilidad afectiva

Las calcetas de mi padre plantea una reflexión sobre la manera en que se ha entendido tradicionalmente la figura paterna. La obra cuestiona la idea de que la paternidad pueda reducirse a la biología, el apellido o una presencia ocasional.

Para Ortiz, hablar de paternidad también implica hablar de escucha, acompañamiento y responsabilidad emocional. La obra pone especial atención en el papel que los padres pueden asumir dentro de la crianza y en la necesidad de cuestionar una estructura familiar en la que el cuidado ha recaído históricamente sobre las madres.

El diálogo aparece como uno de los elementos centrales de la puesta. En lugar de intentar resolver de manera sencilla una historia de abandono, el montaje propone nombrar aquello que durante años permaneció en silencio.

Un escenario construido con recuerdos de infancia

El universo visual de la obra también está ligado a la memoria. La escenografía parte de la abstracción de un balón de fútbol, objeto que funciona como símbolo del vínculo entre el protagonista y su padre, pero que también remite al cuarto de un niño.

Ese espacio reúne dos tiempos: el niño que Daniel fue y el hijo que está por llegar. El vestuario y los elementos escénicos recuperan referencias al juego y a la infancia para construir un escenario donde los recuerdos permanecen presentes.

La puesta tiene una duración de 70 minutos y está recomendada para adolescentes y adultos.

Las calcetas de mi padre incorpora Lengua de Señas Mexicana

La nueva temporada también contempla funciones con interpretación en Lengua de Señas Mexicana. Las presentaciones del 13 y 14 de agosto contarán con la participación del intérprete Antonio Saracruz.

La medida amplía el acceso a una obra cuyo eje está precisamente en la comunicación y en la posibilidad de encontrar palabras para aquello que durante mucho tiempo permaneció callado.

Una producción independiente con una década de trayectoria

Las calcetas de mi padre es una coproducción de Topati Producciones y Me dijo, Le dijo, Le Dije, compañía que celebra 10 años de trayectoria.

La agrupación ha desarrollado procesos que abarcan desde la escritura dramática hasta la producción escénica y ha presentado trabajos como Hoy se murió mi tortuga, Carretera de mar, Sólo quiero regresar, Un conejo sin suerte y Pez globo. Sus montajes han llegado a espacios como el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, el Teatro El Galeón y la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, además de festivales nacionales e internacionales.

Para Topati Producciones, fundada por Teté Espinoza, esta puesta en escena representa también su debut como plataforma dedicada a la producción teatral independiente en México.

El equipo creativo está integrado por Daniel Ortiz Velázquez en dramaturgia, dirección e interpretación; Teté Espinoza / Topati Producciones en producción general y asistencia de dirección; Fryda Vázquez en producción; Edgar Mora en escenografía e iluminación; Zaira Campirano en vestuario; Miguel Tercero en diseño sonoro; Santiago Ulloa en diseño gráfico; Ady Reyes en redes sociales, y Sandra Narváez – SaNaHe en prensa y difusión.

Cuándo ver Las calcetas de mi padre en CDMX

La obra tendrá una temporada breve en el Teatro Sergio Magaña, con seis funciones durante agosto.

Fechas: 13, 14, 15, 16, 20 y 21 de agosto de 2026
Jueves: 20:00 horas
Viernes: 20:00 horas
Sábado 15: 19:00 horas
Domingo 16: 18:00 horas

Lugar: Teatro Sergio Magaña
Dirección: Sor Juana Inés de la Cruz 114, Santa María la Ribera, Ciudad de México
Costo: $212 pesos
Duración: 70 minutos
Público recomendado: adolescentes y adultos
Boletos: Ticketmaster

La obra puede seguirse en Instagram a través de @lascalcetasdemipadre y @medijoledijoledije.