La familia Matsu crece en México con la llegada de La Moza y El Pícaro de Domingo, dos vinos españoles provenientes de la zona de Toro, en Zamora, que se incorporan al portafolio que distribuye La Castellana en el país.

La historia de Matsu tiene una particularidad que salta a la vista antes incluso de probar sus vinos. Sus etiquetas llevan rostros de personas reales vinculadas al campo, una elección que sirve para representar distintas etapas de la vida y la relación entre el tiempo y las viñas viejas con las que trabaja la bodega española de Vintae Wine Company.

Algunas de estas viñas tienen hasta cien años. La edad aparece así como uno de los elementos centrales de la identidad de la marca, que utiliza las distintas generaciones como punto de partida para hablar de sus vinos.

En México, Matsu es distribuida por La Castellana, empresa dedicada a la comercialización de vinos desde 1936 y que este 2026 celebra 90 años de trayectoria.

La Moza representa la juventud de los viñedos de Toro

El nombre de La Moza hace referencia a una palabra utilizada en distintos pueblos para hablar de las mujeres jóvenes. En la narrativa de Matsu, representa la juventud, la continuidad y aquello que está por venir dentro de las familias vinculadas con la elaboración del vino.

Se trata de un vino blanco elaborado principalmente con Verdejo, acompañado por un pequeño porcentaje de Malvasía Castellana, procedentes de viñedos de la zona de Toro, en Zamora.

En copa presenta un color amarillo pajizo brillante. En sus aromas aparecen la pera, notas cremosas y matices herbales. Su perfil es joven, afrutado y expresivo, ligado a variedades blancas tradicionales de la región.

La elección de la Verdejo también conecta el vino con una tradición vitivinícola que durante generaciones ha formado parte de los viñedos de Toro.

El Pícaro de Domingo recupera la idea de celebrar alrededor de la mesa

El segundo integrante de esta nueva etapa es El Pícaro de Domingo, un vino tinto que toma como referencia una costumbre asociada durante generaciones con el domingo como día de reunión.

La imagen que plantea el concepto es la de una comida familiar sin demasiada prisa, con los mejores guisos sobre la mesa y una botella de vino para acompañar una sobremesa que puede prolongarse durante horas.

El Pícaro de Domingo está elaborado con 95% Tinta de Toro y 5% Garnacha, uvas provenientes también de la zona de Toro. El vino pasa por una maceración de 14 días en depósitos de hormigón y posteriormente tiene cuatro meses de crianza en barricas de segundo uso de roble francés y de Europa del Este.

Su perfil se construye alrededor de tres conceptos señalados por la bodega, vitalidad, rebeldía y optimismo.

A diferencia de La Moza, El Pícaro de Domingo tiene una distribución dirigida exclusivamente a restaurantes, bares y hoteles, espacios vinculados con el consumo gastronómico y la sobremesa.

Dos vinos de Toro con historias distintas

Aunque parten de la misma región y forman parte de la familia Matsu, La Moza y El Pícaro de Domingo plantean dos momentos diferentes.

La primera se relaciona con la juventud y la continuidad de una tradición vitivinícola. El segundo toma como referencia el domingo como momento de encuentro y celebración. Ambos se integran a una marca que ha construido parte de su identidad alrededor de los rostros que aparecen en sus etiquetas y de la relación entre las personas, el campo y el paso del tiempo.

La llegada de los dos vinos a México se presentó el 18 de agosto de 2026 en Zeru San Ángel, durante una cata guiada por el sommelier Andrés Amor. El encuentro estuvo acompañado por un recorrido de tapas de gastronomía española pensado para relacionar cada vino con los sabores de su origen.

La incorporación de La Moza y El Pícaro de Domingo ocurre durante el 90 aniversario de La Castellana, distribuidora de Matsu en México desde hace varios años.

Para Matsu, la nueva etapa suma dos personajes a una familia construida alrededor de una misma idea: contar el vino desde quienes lo producen, el territorio donde nace y los momentos en que llega a la mesa.