Hay una escena que muchas familias conocen: la comida está servida, el plato llega a la mesa y, después de un par de bocados, aparece una frase breve pero contundente: “¡Ya no quiero!”.

Cuando ocurre con frecuencia, es fácil interpretar el rechazo como falta de apetito, capricho o una señal de que el niño es “mal comedor”. Sin embargo, entre el primer y el tercer año de vida pueden aparecer cambios en la manera en que los pequeños se relacionan con los alimentos.

De acuerdo con la Revista Española de Nutrición Comunitaria, durante esta etapa son frecuentes tanto la neofobia alimentaria, es decir, el rechazo a probar alimentos nuevos, como la selectividad alimentaria, cuando un niño evita determinados alimentos, incluso algunos que anteriormente aceptaba.

Por qué los niños dejan de comer algunos alimentos

Después del primer año de vida, el ritmo de crecimiento disminuye y el apetito puede cambiar de un día a otro. A esto se suma que el estómago de un niño todavía es pequeño, por lo que sus porciones no pueden compararse con las de un adulto.

También existe un proceso de familiarización con sabores, olores y texturas. Verónica Copka, experta en nutrición infantil de Nestlé Nutrición, explica que lo que los adultos pueden interpretar como un capricho puede formar parte de la adaptación de los niños a nuevas experiencias alimentarias.

Observar el patrón general de alimentación, así como el crecimiento y desarrollo del niño, permite tener una perspectiva más amplia sobre estos cambios de apetito.

Eso no significa dejar de prestar atención a lo que comen. Cuando las cantidades son pequeñas, cada comida puede contribuir a cubrir sus necesidades nutricionales. Ofrecer distintos grupos de alimentos y mantener una alimentación variada puede ayudar a construir hábitos desde los primeros años.

Cinco consejos para evitar las peleas durante la comida

La relación que los niños desarrollan con los alimentos también está influida por la manera en que los adultos acompañan la hora de comer. Entre las recomendaciones de especialistas en nutrición infantil de NIDO se encuentran algunas estrategias sencillas para reducir la presión alrededor de la mesa.

Sirve porciones pequeñas

El tamaño del plato también importa. Debido a que el estómago de los niños es más pequeño, ofrecer cantidades adecuadas para su edad puede evitar que se enfrenten desde el principio a una porción que les resulte excesiva.

Si todavía tienen hambre, pueden pedir más.

Evita convertir la comida en una negociación

Premios, castigos o presión para terminar todo lo servido pueden hacer que la hora de comer se convierta en una experiencia tensa.

La recomendación es evitar que cada bocado se convierta en una negociación y procurar que la mesa sea un espacio positivo.

Vuelve a ofrecer los alimentos rechazados

Que un niño diga que no quiere un alimento hoy no significa necesariamente que vaya a rechazarlo para siempre. Presentarlo nuevamente puede ayudar a que se familiarice con él, incluso si se prepara de una manera diferente.

La aceptación puede requerir varios intentos.

Come con ellos

Los niños también aprenden observando. Compartir la mesa y mostrar interés por una variedad de alimentos puede tener un efecto mayor que explicarles únicamente que determinado alimento “es saludable”.

El ejemplo cotidiano forma parte de su aprendizaje.

Pon atención a la calidad nutricional

Cuando las porciones son pequeñas, procurar que la alimentación sea variada ayuda a incorporar los nutrientes necesarios durante esta etapa.

El material proporcionado señala que existen alimentos formulados para niños mayores de un año que pueden complementar su alimentación. Entre ellos menciona NIDO® Kinder 1+, desarrollado para esta etapa y con nutrientes como hierro, vitamina D y zinc, además de 0 g de azúcares añadidos y 1 billón* de probióticos.

La relación con la comida también se aprende

La frase “ya no quiero” puede resultar frustrante cuando aparece todos los días, pero el rechazo a ciertos alimentos puede formar parte del desarrollo durante los primeros años.

Mantener la paciencia, ofrecer variedad y evitar convertir cada comida en una batalla permite acompañar al niño mientras construye su relación con los alimentos. La alimentación durante esta etapa requiere atención a las cantidades, pero también a los hábitos y experiencias que se forman alrededor de la mesa.

*Con base en el sistema numérico inglés, en 2 porciones.

Información sobre NIDO®

NIDO®, marca de nutrición infantil con más de 80 años en México, señala que trabaja con nutrición especializada para niños mexicanos.

La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés y deberá continuar el mayor tiempo posible. NIDO® Kinder® 1+ no es un sustituto de la leche materna, sino un alimento a base de leche desarrollado para niños sanos desde 1 año en adelante.