La nota roja suele llegar acompañada de imágenes difíciles de olvidar. Sangre, cuerpos, accidentes y escenas de violencia forman parte de un lenguaje periodístico que, con el paso del tiempo, también se volvió cotidiano para quienes consumen noticias en periódicos, televisión y redes sociales. Pero ¿qué ocurre cuando dejamos de preguntarnos qué estamos viendo y por qué seguimos mirando?

Esa pregunta atraviesa Tinskani, cortometraje dirigido por Claudio V. Ventosa y coescrito junto con Mayte Serna Pérez, que tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF), donde compitió en las secciones Guanajuato y Cortometraje Mexicano.

La película sigue a Tinskani, interpretado por Guillermo Meneses, un fotoperiodista que atraviesa una crisis existencial después de la muerte de su mentor. El duelo lo lleva a cuestionar el sentido de su profesión y a enfrentarse con sus propias ideas sobre la vida, la muerte y las imágenes que durante años ha tenido que capturar.

Tinskani cuestiona nuestra relación con la violencia

La historia parte de una contradicción incómoda. La nota roja necesita mostrar la violencia para contarla, pero esas mismas imágenes también responden a una sociedad que se ha acostumbrado a consumirlas.

En Tinskani, el fotoperiodismo se convierte en una especie de espejo. La cámara registra la muerte, el dolor y la desgracia, pero detrás de cada fotografía existe una persona que debe enfrentarse a aquello que está documentando.

El cortometraje plantea así una conversación alrededor del morbo, la deshumanización y la insensibilidad. No pretende resolverla desde la pantalla, sino colocar al espectador frente a una pregunta sencilla y difícil al mismo tiempo: ¿qué dice de nosotros aquello que elegimos mirar?

El conflicto también se extiende a la manera en que consumimos esas imágenes. Una fotografía vista directamente puede provocar una reacción distinta a la misma imagen reproducida en televisión, un portal de noticias o las redes sociales. Periodistas y fotoperiodistas que estuvieron presentes durante las proyecciones del GIFF conversaron con el equipo sobre precisamente esa diferencia y sobre las consecuencias emocionales de ejercer una profesión que trabaja constantemente con el dolor.

Una historia de duelo dentro del fotoperiodismo

La muerte del mentor de Tinskani funciona como detonante de la historia. A partir de ese momento, el protagonista comienza a preguntarse por qué continúa haciendo un trabajo que lo enfrenta diariamente con aquello que más teme.

La película se acerca así al lado menos visible del fotoperiodismo. La fotografía publicada puede convertirse en un registro de un acontecimiento, pero detrás de ella existe alguien que tuvo que estar ahí para tomarla.

Para construir visualmente ese estado emocional, la fotógrafa María Gabriella Stempell recurrió a una propuesta marcada por la iluminación fría de las calles y los tonos oscuros del hogar del protagonista. Su trabajo tomó como referencia a fotoperiodistas como Fernando Brito, trasladando parte del lenguaje de la fotografía documental al terreno cinematográfico.

El resultado acompaña el aislamiento de Tinskani y convierte los espacios que habita en una extensión de su estado emocional.

El estreno de Tinskani en el GIFF abrió una conversación con periodistas

El paso por el Festival Internacional de Cine Guanajuato permitió que la película fuera vista por periodistas, fotoperiodistas y público interesado en el cine mexicano. Después de las funciones, integrantes de estos sectores se acercaron al equipo para compartir experiencias relacionadas con el trabajo periodístico y las consecuencias de convivir constantemente con la violencia.

Para Claudio V. Ventosa, director y guionista de la película, la respuesta del público permitió confirmar el interés alrededor de los temas que plantea Tinskani.

“El recibimiento fue cálido con muchos comentarios y muchas personas que pudieron estar en la audiencia. Creo que hubo un interés muy puntual por el cortometraje, por sus temáticas y en general hubo una conexión con el público.”

Mayte Serna Pérez, guionista del cortometraje, también destacó los encuentros posteriores a las funciones. Para ella, escuchar a periodistas y personas cercanas al fotoperiodismo hablar de sus propias experiencias permitió comprobar que la historia podía conectar con quienes viven directamente esas situaciones.

La guionista considera que esos encuentros son precisamente una de las posibilidades que ofrece el cine cuando una historia consigue abrir una conversación alrededor de experiencias que suelen permanecer fuera de la discusión pública.

La productora Alejandra M. Insausti coincidió en que el GIFF representó una oportunidad para reunir nuevamente al equipo que hizo posible el proyecto y compartir finalmente la película con el público.

¿Dónde podrá verse Tinskani después del GIFF?

Con Benuca Films como coproductora y distribuidora, Tinskani continuará su recorrido por festivales nacionales e internacionales. El equipo también contempla un estreno comercial, aunque limitado, en algunas sedes del país.

Después de pasar por el GIFF, el cortometraje inicia así una nueva etapa de exhibición con una historia que pone la mirada en quienes están detrás de las fotografías de nota roja y, al mismo tiempo, en quienes estamos del otro lado de la pantalla consumiéndolas.

Porque quizá la pregunta más incómoda que plantea Tinskani no tiene que ver con la persona que toma la fotografía, sino con quien decide detenerse a mirarla.