La animación mexicana también puede hablar de las fronteras, el desplazamiento forzado y las desigualdades que atraviesan millones de personas. Ese es el punto de partida de Un reino para todos nosotros, el tercer largometraje del director mexicano Miguel Ángel Uriegas, que llegará a los cines de todo México el 24 de septiembre, bajo la distribución de Lool Films.

La película transcurre en un futuro distópico donde la humanidad vive profundamente dividida. En medio de este mundo fragmentado, los hermanos Fran y Serendín sueñan con dejar atrás su pueblo para llegar a El Reino, un territorio presentado como un paraíso protegido por enormes murallas.

El problema es que entrar no es sencillo. Para la mayoría de quienes intentan llegar, la única posibilidad consiste en subir clandestinamente a La Bestia, una enorme criatura utilizada por los mercaderes como medio de transporte. La separación repentina de los hermanos los obliga a emprender caminos distintos mientras intentan reencontrarse y, durante el recorrido, comprender quiénes son dentro de un mundo marcado por fronteras visibles e invisibles.

Una historia de migración contada desde la fantasía

Aunque parte de un universo fantástico, Un reino para todos nosotros toma elementos reconocibles de la realidad contemporánea. La migración, los desplazamientos forzados, la explotación de los recursos naturales y el abuso del poder aparecen convertidos en símbolos dentro de la historia.

El guion fue escrito por Miguel Ángel Uriegas, Jonathan Barceló y Mariano Vives. La narración combina mitología, tecnología y elementos místicos para hablar de la pérdida de la inocencia, los conflictos bélicos y las consecuencias que enfrentan quienes tienen que abandonar su lugar de origen.

Uno de los elementos centrales es La Bestia, ese tren viviente que representa los peligros que enfrentan las personas migrantes durante sus trayectos en busca de mejores condiciones de vida. Otro es el árbol ancestral, fuente de toda existencia en este universo, cuya energía ha terminado privatizada y concentrada en manos de unos cuantos.

La película también plantea una distinción entre justicia y venganza y coloca en el centro temas como la unión familiar, la resistencia ante la desigualdad y la esperanza frente a escenarios adversos.

Paisajes naturales y un futuro de metal

El universo visual de Un reino para todos nosotros se construye a partir de contrastes. La película pasa de paisajes naturales de gran belleza a espacios futuristas dominados por estructuras metálicas y una estética fría.

Esa oposición también acompaña el relato. Mientras los escenarios naturales representan una fuente de vida que pertenece a todos, los espacios controlados por el poder muestran un mundo donde los recursos y las posibilidades de desplazamiento están restringidos.

El resultado es una propuesta de animación que utiliza la fantasía para construir un mundo propio, pero cuyos conflictos tienen ecos bastante cercanos a las discusiones actuales sobre migración, desigualdad y explotación ambiental.

El regreso de Miguel Ángel Uriegas al largometraje

Miguel Ángel Uriegas llega a esta película después de dirigir La increíble historia del Niño de Piedra y El ángel en el reloj. Un reino para todos nosotros representa su tercer largometraje y continúa su trabajo dentro de la animación mexicana.

La producción corre a cargo de Fotosíntesis Media, estudio que trabaja con proyectos cinematográficos vinculados con temas de impacto social. La cinta se convirtió además en la tercera producción mexicana en obtener el sello de Entretenimiento con Causa.

Un reino para todos nosotros llegará a los cines de México el 24 de septiembre, con una historia que utiliza criaturas fantásticas, paisajes futuristas y una aventura familiar para acercarse a una de las problemáticas sociales más complejas de nuestro tiempo.