¿Qué tendría que pasar para que el funeral de Don Quijote terminara convertido en una fiesta de pueblo? En Un banquete para el difunto Don Quijote, la respuesta incluye comida, música, circo, magia, máscaras, títeres y los chismes que suelen acompañar cualquier velorio.

La obra de La Bomba Teatro regresa a la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes (CENART) del 5 al 13 de septiembre de 2026, con funciones gratuitas. La propuesta toma como punto de partida el universo de Miguel de Cervantes para acercarlo al público desde una tradición mucho más cercana: la manera en que en México se convive con la muerte alrededor de una mesa, entre historias, recuerdos y celebración.

La producción se estrenó el 7 de abril de 2018 en la Plaza de la Música del CENART y un año después fue seleccionada para representar a México en la 42ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, en España.

Don Quijote visto desde un velorio de pueblo

La comida ocupa un lugar particular en la vida comunitaria mexicana. También aparece en los momentos de despedida, cuando reunirse alrededor de los alimentos sirve para acompañar el duelo, recordar a quien murió y mantener viva la conversación.

Ese vínculo es el punto de partida de la puesta en escena. El funeral de Don Quijote se convierte en una especie de velorio de pueblo, con personajes que lloran, cuentan historias y reconstruyen la vida del Hidalgo de La Mancha mientras el público se encuentra con distintas formas de entretenimiento popular.

La dramaturgia de Alejandro Román y Luis Martín Solís combina episodios de la vida de Don Quijote y de su creador con elementos de la novela que están relacionados con la gastronomía. Sobre el escenario aparecen malabares, acrobacias, cantos, magia y otros recursos provenientes de las artes de plaza.

La idea también funciona como una puerta de entrada a Cervantes para quienes no han leído Don Quijote de la Mancha. El lenguaje de la novela puede representar una barrera para los lectores contemporáneos, a pesar de su importancia en la historia del español.

En lugar de acercarse al clásico desde una lectura académica, la obra lo lleva al terreno de la oralidad y la fiesta. Los personajes de un velorio reconstruyen sus historias entre llantos, comida y rumores, hasta convertir al Quijote en alguien que puede reconocerse desde una experiencia colectiva.

“Para quienes nunca han leído a Cervantes, este banquete funerario es una invitación a conocer a Don Quijote de una manera inesperada: a través de los chismes, dimes y diretes de un velorio de pueblo”, explica Luis Martín Solís, dramaturgo y director de la puesta en escena.

Circo, máscaras y títeres para entrar al universo de Cervantes

La Bomba Teatro trabaja desde el cruce entre teatro de calle, clown, circo y música en vivo. Esa mezcla también define Un banquete para el difunto Don Quijote, donde el escenario se transforma mediante máscaras, títeres y recursos propios de las artes circenses.

La música en vivo está a cargo de Alejandro Preisser y Carlos Flores. El elenco está integrado por Horacio Arango, Paola Herrera, Alejandra Lanza, Mónica Bajonero, Edgar Alonso, Aldo Daniel Rodríguez y Giulio Robert.

El diseño de escenografía corresponde a Vladimir Maislin y Felipe Lara, mientras que Sara Salomón está a cargo del vestuario y Erika Torres del movimiento escénico. La composición musical es de Alejandro Preisser.

Emiliano Ortega realizó el diseño y realización de máscaras, con asesoría de Carolina Pimentel para la manipulación de títeres y máscaras. La magia e ilusionismo son de Arturo Aparicio. Horacio Arango participa también como asistente de dirección y Paola Herrera está a cargo de la producción ejecutiva.

La dirección de escena y parte de la dramaturgia corresponden a Luis Martín Solís, quien ha trabajado a partir de textos de autores como Shakespeare, Cervantes, Buñuel, Hugo Hiriart, Juan Villoro y Octavio Paz. También ha desarrollado proyectos relacionados con teatro, ópera, música e investigación escénica.

Alejandro Román, también responsable de la dramaturgia, cuenta con reconocimientos como el Premio Emilio Carballido a la Mejor Dramaturgia en 2022, el primer lugar del Premio Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz en 2015 por Por los fusilamientos y el Premio Literario Casa de las Américas en 2014 por Blanco con sangre negra.

Una obra que nació en el CENART y llegó hasta España

Desde su estreno en 2018, Un banquete para el difunto Don Quijote ha pasado por distintos espacios culturales y comunitarios de México. Entre ellos están el Centro Cultural del Bosque, La Nana Fábrica de Creación e Innovación, el Multifamiliar Tlalpan, la Plaza de la Conchita en Tepito y el Festival Vida y Muerte en Xcaret.

La Bomba Teatro ha desarrollado buena parte de su trabajo fuera de los escenarios tradicionales, con proyectos dirigidos también a niñas, niños y jóvenes en zonas donde existe poca infraestructura cultural. Su práctica combina los lenguajes de las artes escénicas con la creación de espacios para la convivencia, el diálogo y la expresión artística.

En 2019, la obra llegó a España como representante de México en la 42ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Sus presentaciones en La Mancha establecieron un vínculo particular con el territorio asociado a las aventuras del propio Don Quijote.

La compañía, fundada en 2012, cuenta con diez espectáculos de repertorio. Entre ellos están Otto (2012), Bombastic (2014), Del Tingo al Tango (2019), Circo Olímpico o el país de la Maroma (2023), El Viaje (2024) y Vuelo Nocturno (2025).

En 2026, La Bomba Teatro también integra una agrupación circense formada por personas privadas de su libertad, como parte de un proyecto de circo social desarrollado dentro del Reclusorio Norte.

Cuándo ver Un banquete para el difunto Don Quijote en el CENART

La temporada será en la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes, en Ciudad de México, del 5 al 13 de septiembre de 2026.

Las funciones serán los sábados y domingos a las 12:00 horas. El domingo 13 de septiembre habrá una segunda función a las 14:00 horas.

La obra tiene una duración de 60 minutos y está recomendada para público a partir de los 7 años. La entrada es libre, con cupo limitado.

La producción teatral nacional fue realizada con el estímulo fiscal del artículo 190 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (EFIARTES).