Este año se nos ha hecho costumbre ir al teatro. Era miércoles por la noche y, por primera vez en varios años, la función fue en el Teatro El Milagro. Salimos con hambre y, mientras bajábamos las escaleras para salir, decidimos ir por unas hamburguesas o algo casual para cenar. Curiosamente, apenas cruzamos la puerta del teatro nos llegó un intenso aroma a carbón. Volteamos y descubrimos un pequeño local con un asador encendido en la entrada. Nos acercamos a ver el menú pegado en la pared y encontramos justo lo que estábamos buscando: hamburguesas, alitas, costillas, cortes de carne y algunos antojitos. Todo cocinado a las brasas. La verdad es que olía tan bien y teníamos tanto antojo de lo que ofrecían que no lo pensamos dos veces y nos sentamos a probar la comida de Janis a las Brasas.
Elegir qué pedir no fue sencillo. Para empezar, no sabíamos si pedir la Papota con Picaña o la Papota Mix, que lleva picaña, vacío y chistorra; la calabacita asada con chimichurri y queso Oaxaca; o el portobello a las brasas. Al final terminamos pidiendo La Salchicha, una salchicha asadera cocinada a las brasas y cubierta con queso gouda fundido.

Para el plato fuerte, la decisión estuvo entre una hamburguesa o alguno de los cortes. Tenían picaña, vacío, que además es mi corte favorito, y tomahawk, además de pechuga de pollo a las brasas. Todos los cortes rondaban los 200 o 250 gramos y venían acompañados de cebollitas, papas a la francesa y chimichurri artesanal. En cuanto a las hamburguesas, la oferta es sencilla: una Veggie Burger elaborada con portobello y la Janis Burger, preparada con 160 gramos de carne. Al final nos decidimos por la hamburguesa y una orden de 400 gramos de alitas Janis, marinadas con distintas especias y sabores picantes.

Después de unos minutos llegó la comida. ¿Qué puedo decir? La verdad es que fui muy fan de todo. Quizá lo más sencillo de la mesa fueron las salchichas, dos piezas cortadas a la mitad y cubiertas con queso derretido. Aun así, estaban bastante sabrosas. Las alitas llegaron carnosas, jugosas y muy bien marinadas. Y la hamburguesa estaba exactamente como debe estar una buena hamburguesa: jugosa, sabrosa y suficientemente llenadora. ¿Y para acompañar? Una Ráfaga, una Pale Ale de la Compañía Cervecera Hércules. Un maridaje perfecto para una cena al carbón.

Por otro lado, debo confesar que uno de los detalles que más me gustó de Janis a las Brasas ocurrió justo cuando llegó la comida. La mismísima Janis se acercó a nuestra mesa para supervisar que todo estuviera en orden. Y aunque normalmente me molestaría que alguien se sentara a revisar cómo va mi cena, en este caso la visita fue perfecta. Porque Janis es una perrita tranquila, cariñosa y bastante sociable que parece disfrutar de la compañía de las y los comensales. Sí, Janis es la perrita copropietaria del lugar y, a diferencia de mi perrita Dharana, se porta bien prácticamente todo el tiempo.
Cuando llegó la cuenta descubrimos que habíamos comido muy bien, quedado satisfechos y gastado mucho menos de lo que esperábamos. Al final, la cena rondó los 300 pesos por persona. Y entre el sabor, el ambiente relajado, el aroma constante a carbón y la agradable compañía de Janis, estamos casi seguros de que volveremos cada vez que vayamos al Teatro Milán o al Teatro El Milagro. O simplemente cuando andemos por la zona y tengamos antojo de algo reconfortante, bien hecho y cocinado a las brasas.

Hay restaurantes que uno busca por recomendación y otros que encuentra por accidente. Janis a las Brasas pertenece a esta segunda categoría. Uno de esos lugares que aparecen justo cuando tienes hambre, huelen increíble y terminan convirtiéndose en una dirección que guardas para futuras visitas. Porque a veces las mejores cenas no son las que planeas durante días, sino las que te encuentran al salir del teatro.
Prepara tu Visita
Dirección: Milan #27, Colonia Juárez, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: De $200 a $300 pesos
Horario: Miércoles a sábado de 14:00 a 22:00 hrs.
Instagram: instagram.com/janisalasbrasas

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.