Hay despedidas que ocurren demasiado rápido. Otras nunca llegan a suceder. Los perros que salvaron mi vida, obra escrita y protagonizada por Alan Blasco, parte precisamente de ese territorio donde el amor permanece incluso después de la ausencia.

La puesta en escena regresará a El Círculo Teatral del 25 de agosto al 15 de septiembre de 2026, con su cuarta temporada en menos de un año. El montaje nació de una experiencia autobiográfica y utiliza la relación entre una persona y su perro para hablar de la pérdida, la memoria, la ternura y las distintas formas de atravesar un duelo.

Una de las historias que han acompañado el recorrido de la obra ocurrió después de una función. Una joven se acercó a Blasco profundamente conmovida. Acababa de perder a su perro Rufo, el mismo nombre del animal que aparece en la historia.

Para ella, aquella función había terminado convirtiéndose en una despedida que no pudo tener.

“Nos dijo que habíamos sido esa despedida que no pudo tener con su amigo Rufo”, recuerda Blasco. Para el actor, ese encuentro reveló una de las posibilidades menos evidentes del teatro: convertirse en un espacio para pronunciar aquello que quedó pendiente.

Los perros que salvaron mi vida nació de un duelo personal

La obra no fue escrita originalmente para llegar a un escenario. Blasco comenzó a trabajar el texto mientras atravesaba un proceso de duelo y pensaba incorporarlo a una publicación narrativa. La posibilidad de convertirlo en teatro apareció después.

El proceso de adaptación terminó transformando también la manera de abordar aquella experiencia.

“Ni siquiera la escribí pensando que iba a ser una obra de teatro”, explica Blasco. Para él, llevarla a escena se convirtió en una forma de transformar el dolor y darle otra dimensión a una experiencia personal.

La historia está narrada desde la perspectiva de Rufo, un perro mestizo inspirado en Medusa, compañera real del autor. A través de su mirada, el público acompaña a Aarón, alter ego de Blasco, en un recorrido marcado por la ausencia y la memoria.

La puesta combina palabra, cuerpo, música y silencio para construir una experiencia íntima. Aunque los animales ocupan un lugar central, el tema que atraviesa la historia es reconocible incluso para quienes nunca han tenido una mascota: la dificultad de aprender a vivir después de perder a alguien querido.

“Todos hemos vivido pérdidas”, señala Blasco.

Una obra sobre aprender a seguir después de una pérdida

Llegar a una cuarta temporada en menos de un año también ha modificado la relación del propio autor con la obra. La historia que surgió durante uno de sus momentos más vulnerables continúa funcionando como un espacio para volver a la ternura.

Para Blasco, interpretar el mismo texto una y otra vez no significa que permanezca idéntico. Cada función incorpora el encuentro con nuevos espectadores y, con ellos, otras experiencias de pérdida, recuerdos y formas de identificarse con lo que ocurre sobre el escenario.

La obra tampoco plantea una fórmula para superar el duelo. Su recorrido apunta hacia otra posibilidad: reconocer el dolor, compartirlo y encontrar una manera de continuar.

“Los proyectos tienen su propia vida, su personalidad y su propio pulso”, explica el dramaturgo. “La obra me sigue diciendo: toma tu dolor, transfórmalo y sigue caminando”.

Esa relación con el público es una de las razones que Blasco identifica detrás de la permanencia de la puesta. Al terminar las funciones, las reacciones de los espectadores se convierten en una extensión de lo ocurrido en escena.

El teatro también puede ayudar a los perros de un refugio

La historia de Los perros que salvaron mi vida también ha tenido consecuencias fuera del escenario. Desde temporadas anteriores, el montaje colabora con La Fundación El Amor de Atenas y el Refugio Dejando Huella, organizaciones relacionadas con el rescate y cuidado de animales en situación vulnerable.

A partir de las funciones anteriores se han reunido cientos de kilos de alimento y aportaciones económicas destinadas a concluir espacios de resguardo para los más de 65 perros que actualmente viven en el refugio.

Para esta cuarta temporada, una parte de las acciones estará enfocada en la adopción responsable. Algunos perros acudirán a determinadas funciones para que los espectadores puedan conocerlos y sus historias puedan circular posteriormente fuera del teatro.

También continuará una dinámica de apoyo durante la temporada. Quienes lleven más de dos kilos de alimento o apoyo en especie podrán obtener un 30% de descuento en su boleto. Al finalizar las funciones también estarán disponibles pulseras conmemorativas de $250, de los cuales $200 se destinan directamente al refugio.

Así, la relación entre teatro y causa social no queda limitada a la historia que se cuenta sobre el escenario. El vínculo con los animales se extiende hacia perros que esperan encontrar una familia.

Cuarta temporada de Los perros que salvaron mi vida en CDMX

La cuarta temporada tendrá funciones los martes 25 de agosto, 1, 8 y 15 de septiembre de 2026, a las 20:30 horas, en El Círculo Teatral.

La obra tiene una duración de 85 minutos, sin intermedio, y el boleto general cuesta $500. Hay un descuento del 30% para estudiantes, maestros e INAPAM.

Los perros que salvaron mi vida
Dramaturgia e interpretación: Alan Blasco
Dirección: Estefanía Norato y Abigail Pulido
Música original: Ana Tiaré
Escenografía: Edgar Mora

La temporada se realiza en colaboración con La Fundación El Amor de Atenas y Refugio Dejando Huella.