Era domingo por la mañana. Habíamos desayunado en la Condesa y decidimos aprovechar el buen clima para dar un paseo por la zona. Mientras caminábamos sobre Nuevo León, nos encontramos con un lugar que llamó de inmediato nuestra atención. Desde la calle se veía una fachada de inspiración japonesa con un poyo de madera (es una banca) donde una pareja disfrutaba de lo que parecía ser una bebida fría de matcha. La curiosidad hizo de las suyas y nos acercamos. Desde afuera el lugar se veía increíble, al menos en términos de diseño. Todo estaba construido en madera y seguía una estética japonesa contemporánea, minimalista y muy cuidada. Así fue como terminamos entrando a SAN Matcha.

Llegamos directamente al mostrador, donde se encontraba la caja y una vitrina con los panes del día. Apenas nos entregaron la carta entendimos que SAN Matcha no es simplemente otro matcha bar más de la ciudad. Este lugar busca convertirse en un auténtico templo dedicado al matcha. Y es que aquí cuentan con distintas variedades de este dependiendo de la experiencia que quieras vivir.

Para empezar, tienen el Matcha Satsuma, cultivado en la región japonesa del mismo nombre. Se trata de un matcha de primera cosecha que recibe al menos veinte días de sombreado antes de ser recolectado. Este matcha de grado ceremonial tiene un perfil intenso y es el que utilizan como base para la mayoría de las bebidas de la casa.

Pero además de su matcha principal, también cuentan con varias opciones de matcha de especialidad provenientes de distintas regiones de Japón. Estos tés son molidos en un Ishi Usu, el tradicional molino de piedra japonés, y se ofrecen únicamente en preparaciones que permiten apreciar mejor sus características, como el Sei Matcha, el Matcha Latte o el Koicha Latte, una versión más concentrada elaborada con una mayor proporción de .

Si lo que buscas son bebidas más creativas, SAN Matcha también tiene una amplia variedad de combinaciones. Puedes pedir un Matcha Coco Latte, preparado con leche de coco y coco rallado; un Matcha Banana Latte, con puré de plátano y crema batida; un Matcha Ichigo Latte, con puré de fresa; o un Matcha Earl Grey, elaborado con leche de avena infusionada con té Earl Grey. Después de pensarlo un buen rato, nosotros terminamos pidiendo un Matchai, una mezcla de té chai y matcha, y un Matcha Mango Latte preparado con puré de mango.

Mientras preparaban nuestras bebidas pude observar parte del proceso. El matcha se elabora de forma tradicional utilizando un chasen, el característico batidor de bambú japonés. Ver cómo baten el té durante varios segundos hasta conseguir esa textura espumosa tiene algo de ritual. También pude observar cómo preparaban uno de los favoritos de la casa: el Matcha Crème Brûlée, un matcha latte coronado con una costra caramelizada flameada al momento. Cuando pregunté por él, me confirmaron que es una de las bebidas más populares del lugar.

Después me dediqué a explorar el espacio con más calma y descubrí que SAN Matcha es mucho más que una cafetería. Además de la barra principal, cuentan con un espacio donde maridan bebidas con discos de vinilo, un salón de té de inspiración japonesa, un pequeño jardín nipón y una sala que planean utilizar para impartir talleres y actividades culturales relacionadas con el y la cultura japonesa.

Para cuando nos entregaron las bebidas, ya había quedado bastante impresionado con el lugar. El diseño, la atmósfera y el nivel de especialización alrededor del matcha hacen que SAN Matcha se sienta diferente a otras propuestas similares de la ciudad. Y eso fue antes de probar las bebidas, que también estaban muy bien ejecutadas. Además, me enteré de que cuentan con una pequeña carta de desayunos donde sirven sandos, tamagoyaki y otros platillos japoneses y mexicanos que se ven bastante prometedores.

La verdad es que salí de SAN Matcha con la sensación de haber encontrado uno de esos lugares que entienden perfectamente su concepto y lo llevan hasta las últimas consecuencias. No se trata únicamente de vender bebidas verdes para la foto de Instagram. Aquí hay una intención genuina por acercar a las personas a la cultura del matcha y al ritual que existe detrás de cada taza. Y después de esa visita, puedo decir que me quedé con muchas ganas de volver, esta vez con el estómago vacío y suficiente tiempo para explorar todo lo que todavía me quedó pendiente por probar.

Prepara tu Visita
Costo por persona: De $200 a $300 pesos (si solo tomas una bebida es de $150 aprox)
Página Web: sanmatcha.com
Instagram: instagram.com/san.matcha
TikTok: tiktok.com/@san.matcha

Sucursal Condesa: Nuevo León #109, Hipódromo, Colonia Narvarte, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Roma Norte: Jalapa #17-B, Colonia Roma Norte, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Polancoo: Isaac Newton #36, Polanco, Polanco IV Secc, Ciudad de México, CDMX