Hay amistades que parecen diseñadas para sobrevivirlo todo. Los años de universidad, los viajes improvisados, las noches largas y hasta las diferencias que alguna vez parecieron pequeñas. Pero crecer también significa cambiar de rutinas, tener otras responsabilidades y descubrir que las personas que conocíamos a los 20 años quizá ya no son las mismas.
Esa transformación es el punto de partida de Lo peor de mis amigos, una comedia escrita originalmente por Nando López y llevada a escena en México bajo la dirección de Artús Chávez Novelo, quien también realizó la adaptación junto con Eduardo Córdoba.
La obra estrena el 8 de septiembre de 2026 en el Teatro Milán y tendrá una temporada de 20 funciones hasta el 11 de noviembre.
Cuatro amigos se reencuentran en un viaje por Europa
Susana, Guillermo, Pablo y Thais son amigos desde la universidad y deciden emprender juntos un viaje por Europa. Es la primera vez que los cuatro recorren el continente como grupo, pero cada uno llega a las vacaciones cargando su propia crisis.
Los diez días de convivencia pronto hacen evidente aquello que durante años había permanecido a cierta distancia. Aparecen viejos amores, rivalidades, traumas sin resolver, hábitos adquiridos y conversaciones que nadie había querido tener.
Lo que debía ser un viaje para compartir termina poniendo a prueba la relación entre los cuatro. La convivencia deja poco espacio para esconder las diferencias y obliga a los personajes a preguntarse qué sucede cuando una amistad construida durante años deja de funcionar bajo las mismas reglas.
El conflicto resulta reconocible: algunos tienen hijos, otros no; hay quienes están completamente absorbidos por el trabajo y quienes atraviesan otras prioridades. También cambia la manera de relacionarse, la disponibilidad y hasta aquello que cada uno entiende por pasarla bien.
La amistad también cambia cuando llega la vida adulta
Para Artús Chávez Novelo, uno de los temas centrales de la obra está precisamente en esa transformación. La amistad de los 20 años puede construirse alrededor de la espontaneidad, mientras que con el tiempo aparecen responsabilidades y necesidades que modifican la convivencia.
La obra plantea que mantener un vínculo durante décadas requiere revisar también la propia manera de relacionarse. Escuchar, hablar de aquello que quedó pendiente, reconocer heridas y aceptar que los demás han cambiado forman parte de ese proceso.
Por eso, la pregunta que aparece entre los personajes no se limita a saber quién tiene la razón después de una discusión. Lo que está en juego es si todavía pueden reconocerse dentro de una historia que comenzó muchos años atrás.
Los amigos funcionan aquí como una especie de familia elegida. Una familia que puede acompañar y sostener, pero que también tiene conflictos, secretos, resentimientos y momentos en los que continuar juntos deja de ser algo automático.
Una comedia sobre lo incómodo de crecer
Aunque el punto de partida está en conflictos personales, Lo peor de mis amigos los aborda desde el humor. La comedia permite que situaciones incómodas puedan observarse desde cierta distancia, mientras la cercanía con los personajes abre espacio para momentos más vulnerables.
Sus protagonistas pueden resultar entrañables y desesperantes dentro de una misma escena. Esa contradicción forma parte de la propuesta: las relaciones humanas rara vez caben en categorías sencillas y una amistad puede estar llena de cariño al mismo tiempo que acumula frustraciones.
La referencia a la comedia de situación también está presente en la puesta en escena. El director señala a Friends como una de las inspiraciones para el ritmo, mientras que el universo visual toma elementos de los colores y las texturas asociados con el cine de Pedro Almodóvar.
La escenografía de Aurelio Palomino sigue esa lógica. En lugar de reproducir de forma realista cada destino, propone un espacio abstracto y modular que puede transformarse con pocos elementos. Aeropuertos, trenes, hoteles, teatros y otros lugares del recorrido europeo aparecen a partir del movimiento y la imaginación.
El vestuario de Anabel Ortega “Destakarte” incorpora patrones, colores y volumen, mientras el diseño sonoro de Fernando Sisniega “Gaysdelaudio” acompaña el desplazamiento de los personajes.
El viaje también ocurre entre los personajes
La adaptación mexicana conserva el núcleo de la historia de Nando López y acerca sus conflictos a situaciones reconocibles de la vida adulta: las relaciones de pareja, el trabajo, la maternidad y la paternidad, las decisiones personales y el poco tiempo que queda para quienes alguna vez fueron parte cotidiana de nuestras vidas.
El viaje por Europa funciona entonces como escenario y detonador. Mientras los cuatro personajes pasan de un lugar a otro, también recorren aquello que habían dejado pendiente.
La obra plantea una idea sencilla, aunque incómoda: crecer junto a alguien no significa permanecer iguales. Las amistades también tienen que adaptarse a las personas en las que nos convertimos.
A veces eso implica perdonar. Otras, reconocer que ciertas heridas siguen ahí. Y en ocasiones significa volver a conocer a alguien que creíamos conocer desde siempre para decidir si todavía queremos compartir el siguiente tramo del camino.
Lo peor de mis amigos en el Teatro Milán
La temporada comienza el martes 8 de septiembre de 2026 en el Teatro Milán, con funciones los martes y miércoles a las 20:45 horas. La obra tiene una duración de 90 minutos y está dirigida a mayores de 15 años.
El elenco está integrado por Alondra Hidalgo como Susana, Pablo Gómez como Guillermo, Tamara Niño de Rivera como Thais y Abraham Lombrozo / Ernesto M. Agraz como Pablo.
La temporada se extenderá hasta el 11 de noviembre de 2026, con un total de 20 funciones durante 10 semanas. Las localidades tienen un costo de $450 en Preferente y $350 en Mezanine.
Lo peor de mis amigos
Teatro Milán
Lucerna 64, esquina Milán, colonia Juárez, Cuauhtémoc, CDMX
Del 8 de septiembre al 11 de noviembre de 2026
Martes y miércoles, 20:45 h
Duración: 90 minutos
Clasificación: mayores de 15 años
Preferente: $450 | Mezanine: $350

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.