Un hombre golpeado durante un viacrucis cuenta su historia frente a un grupo de reporteros. Lo que parece comenzar como el relato de un episodio de violencia pronto se convierte en un recorrido por la pobreza, el abandono, la masculinidad y las oportunidades que le fueron negadas.
Esa es la premisa de Romano: Carne de mi carne, un unipersonal escrito, dirigido y diseñado escénicamente por Diego Montero, con Juan Carlos Sáenz como protagonista. La obra tendrá su estreno mundial en septiembre de 2026, con una temporada de 12 funciones en la Sala CCB Nancy Cárdenas.
El personaje central es Gregorio Calzada, Goyo, un carnicero que sobrevive a una brutal golpiza durante la representación de un viacrucis popular. A partir de ese momento, reconstruye frente a los reporteros una vida atravesada por distintos oficios y circunstancias difíciles. Fue campesino, albañil, aprendiz de carnicero y finalmente dueño de un pequeño negocio.
Pero su historia no gira únicamente alrededor de sobrevivir. Gregorio quiere sobresalir, ser reconocido y dejar de ocupar el lugar que otros han decidido para él.
Una obra sobre masculinidad, pobreza y necesidad de reconocimiento
A través de los recuerdos de Goyo aparecen familiares, habitantes de su comunidad y figuras de autoridad que dejaron huella en su manera de entender el afecto, el miedo, la violencia y la idea de ser hombre.
Diego Montero explica que el personaje representa a personas que viven en las periferias, desempeñan distintos oficios y enfrentan condiciones económicas y sociales complicadas. La obra parte de esa realidad para colocar en escena historias que suelen permanecer fuera de las narrativas de éxito.
La dramaturgia está inspirada en el cuento “Santo es el Señor”, de Pterocles Arenarius, que Juan Carlos Sáenz compartió con Montero. El relato original planteaba la historia de un hombre atacado durante un viacrucis en una comunidad rural.
A partir de esa premisa, el dramaturgo desarrolló durante varios meses la historia de Gregorio, incorporando su familia, oficio y contexto social. El ataque dejó de ser el centro de la narración para convertirse en la puerta de entrada a una vida mucho más amplia.
Uno de los elementos que atraviesan la obra es la carne. Para Gregorio es una materia de trabajo, pero también adquiere una dimensión religiosa y simbólica. El hombre que está acostumbrado a manipular aquello que alguna vez tuvo vida termina convertido en víctima de una multitud.
El propio viacrucis plantea otra contradicción. Goyo quiere interpretar a Cristo, pero termina nuevamente como soldado romano. Su deseo de ocupar otro lugar choca con un entorno que parece recordarle constantemente cuál es el sitio que le corresponde.
Juan Carlos Sáenz interpreta a más de veinte personajes
La historia está construida desde la memoria de Gregorio, lo que permite que Juan Carlos Sáenz interprete al protagonista y a más de veinte personajes.
Familiares, integrantes de la comunidad y distintas figuras de autoridad aparecen mediante transformaciones vocales y corporales. El reto no consiste únicamente en diferenciar cada presencia, sino en seguir el ritmo mental de Goyo, cuyos recuerdos saltan rápidamente de una imagen a otra.
Sáenz describe al personaje como alguien cuya mente trabaja a gran velocidad. Una palabra despierta un recuerdo, ese recuerdo abre otro episodio y cada episodio conduce a una nueva persona.
El actor ha trabajado en teatro, cine, televisión y doblaje, además de participar en producciones para Netflix, Apple TV+, Amazon Prime Video, Star+, ViX, Telemundo y TV Azteca. Su trayectoria teatral incluye recintos como el Teatro El Galeón, Teatro Helénico, Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Teatro Benito Juárez, Teatro Sergio Magaña, Teatro La Capilla y el Centro Nacional de las Artes.
Para Sáenz, las distintas figuras que aparecen en la obra pueden entenderse como las heridas que fueron construyendo al protagonista. Cada una deja una marca distinta y todas terminan formando parte del hombre que se encuentra frente al público.
El humor también forma parte de la historia de Gregorio
Aunque la obra aborda pobreza, violencia, abandono y exclusión, la narración no se desarrolla desde un tono permanentemente sombrío.
Gregorio cuenta algunos de sus infortunios con humor y espontaneidad. Las anécdotas pueden provocar risa, pero esa risa cambia conforme aparecen las circunstancias que existen detrás de ellas. La comicidad se convierte así en una forma de resistencia y en una manera de acercarse a experiencias dolorosas sin reducirlas a la tragedia.
La puesta en escena presenta a un hombre contradictorio, persistente e imaginativo. Goyo no aparece únicamente como víctima de las circunstancias. También es alguien que ha aprendido a abrirse camino con las herramientas que tiene a su alcance.
La construcción de la masculinidad ocupa un lugar importante en ese recorrido. Su historia muestra las consecuencias de crecer bajo una idea de hombre en la que expresar dolor puede interpretarse como debilidad y resistir se convierte en una obligación.
Cuándo y dónde ver Romano Carne de mi carne
Romano: Carne de mi carne tendrá su estreno mundial del 10 al 27 de septiembre de 2026 en la Sala CCB Nancy Cárdenas, ubicada en Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n, Chapultepec Polanco, Ciudad de México.
La temporada contempla 12 funciones, de jueves a domingo:
- Jueves y viernes: 20:00 horas
- Sábados: 19:00 horas
- Domingos: 18:00 horas
La obra tiene una duración aproximada de 60 minutos y está dirigida a adolescentes y adultos. El costo general es de 80 pesos, mientras que los jueves habrá un precio especial de 45 pesos.
Los boletos estarán disponibles en taquilla y a través de teatroinbal.sistemadeboletos.com.
La producción corre a cargo de Travesía Teatro y Córvido Teatro. Diego Montero está al frente de la autoría, dirección y diseño escénico; Juan Carlos Sáenz interpreta a los personajes y Miguel Romero está a cargo de la producción y producción ejecutiva. El diseño de iluminación corresponde a Roberto Paredes, mientras que Jorge Escandón y Manita de Gato Estudio realizan el diseño sonoro y la musicalización.
Con una historia construida a partir de recuerdos, humor y heridas personales, Romano: Carne de mi carne coloca a Gregorio en el centro de una pregunta sencilla pero difícil de responder: qué ocurre cuando alguien pasa buena parte de su vida intentando demostrar que merece ser visto.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.